Villa Amelia: tres tiros en la cabeza, doce vainas y un arma ausente cambian toda la causa

En 10 segundos:
Qué pasó: Omar Gamarra fue hallado con tres proyectiles alojados en la cabeza
Qué cambia desde hoy: perdió fuerza la hipótesis inicial de femicidio seguido de intento de suicidio
A quién le pega: a la investigación judicial y a una comunidad sacudida por una escena extrema
Qué mirar ahora: si la Fiscalía logra reconstruir quién disparó y por qué el arma desapareció

Villa Amelia, 26 de mayo de 2026. La ausencia del arma pesa casi tanto como los disparos.

La investigación por la muerte de Marta Esther Ramírez, de 66 años, en Villa Amelia, tomó un giro decisivo después de que los médicos detectaran tres proyectiles alojados en la cabeza de Omar Gamarra, su esposo de 70 años, hallado con vida en la misma vivienda y ahora internado en estado crítico.

Ese dato modificó el eje de la causa. Al principio, una de las hipótesis apuntaba a un femicidio seguido de intento de suicidio. Con tres impactos en la cabeza y sin arma encontrada en la escena, esa lectura quedó debilitada. La investigación empieza a moverse hacia una posibilidad más grave: un doble homicidio con un atacante que habría escapado del lugar.

El hecho ocurrió el viernes por la tarde en una casa de Larrea al 200. Luciana, hija del matrimonio, fue quien encontró la escena. Su madre estaba muerta y parcialmente quemada. Su padre permanecía tirado en el piso, con signos vitales.

Los primeros minutos abrieron versiones distintas. Se habló de una posible explosión de garrafa o de un accidente doméstico. Después apareció la hipótesis de violencia intrafamiliar. Los peritajes fueron corriendo esas explicaciones hacia otro terreno.

El informe de Bomberos indicó que Ramírez había sido rociada con alcohol etílico, lo que habría provocado la combustión. Además, el médico policial constató una herida de arma de fuego en el dorso lateral izquierdo. En la vivienda se secuestraron doce vainas servidas calibre .22, un cartucho intacto, proyectiles deformados y elementos con manchas de sangre.

La fiscal Noelia Navone dejó sin efecto la custodia policial que vigilaba a Gamarra en el Hospital Provincial. La decisión es relevante: muestra que el hombre, inicialmente observado como posible autor, empieza a ser leído dentro del expediente desde otro lugar, al menos mientras se espera una reconstrucción más firme.

La investigación conserva hermetismo, pero los elementos ya marcan una dirección. Tres disparos en la cabeza, una mujer asesinada y quemada, vainas en la escena y un arma que nadie encontró componen una secuencia difícil de sostener como episodio cerrado dentro de la casa.

Villa Amelia queda ahora frente a una causa mucho más compleja que la primera versión. La pregunta central ya no gira solamente alrededor de qué pasó dentro de esa vivienda, sino de quién pudo entrar, atacar y salir sin dejar el arma.

 

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