Nota de opinión de corresponsal de FM Radar, Gabriel Bisang respecto de la inseguridad en Humboldt.
«Para analizar el contexto o al menos algunos de los factores que están articulándose en la problemática de inseguridad que vive Humboldt, deseo partir desde la base (teórica al menos) de la división de poderes (ejecutivo, legislativo y judicial) y de sus divisiones jerárquicas en cada rango (desde lo local a lo supremo o nacional).
Humboldt es un pueblo que tiene algo más de cinco mil habitantes. Los números de robos son alarmantes. Desde el mandato de Adrian Bender, hasta el actual mandato de Duilio Rohrmann los números han crecido y se han mantenido consistentemente. El triple golpe de delincuentes el cuarto fin de semana de enero de este año hizo explotar a la población. Una movilización significante para la localidad se mostró frente a la comisaria preguntando y pidiendo por seguridad. Por parte de las autoridades políticas de la localidad no se han publicado propuestas concretas aún, sólo una breve descripción/explicación de los hechos.
En la Argentina (quizás por el sistema extremadamente presidencialista que tenemos) estamos acostumbrados a mirar sólo para arriba. Quien esté en lugares menores (desde las comunas, pasando por las provincias, hasta el jefe de Gobierno porteño, por ejemplo) se excusa con que los problemas son ajenos e imposibles de solucionar a su alcance. A su vez, en los altos cargos se inventan malos intangibles o poco concretos, tales como «el imperio», «el capitalismo salvaje», «los medios de comunicación hegemónicos» o algún otro sistema mundial. Mientras tanto en Humboldt siguen robando. Las casas de todos los vecinos corren peligro.
No me importan los nombres, ni los colores políticos, ni hacer partidismo desde este texto. Creo que políticamente tenemos que aprender a mirar cerca. A mirar a nuestros representantes más directos. Tenemos un representante como jefe comunal, tenemos un senador por departamento, existen diputados provinciales. Ellos fueron elegidos por nosotros y deben actuar en relación a ello. No podemos siempre culpar a lo inalcanzable. Lo que más directo aparece en el arco político es el gobierno comunal: el gobierno local comunal tiene responsabilidad en esta situación porque aún no ha tomado ninguna decisión política, como habitante quiero saber de acciones concretas. Sino, siento que caemos en estos fantasmas discursivos que antes mencioné, y eso es caer en nada. Acciones políticas concretas que movilicen lo necesario para mejorar la deficiente y ridícula vigilancia policial que evidentemente es ineficiente. La política comunal debe exigir a la provincia que nos brinde más seguridad. ¿Cómo hacerse escuchar? ¿Cómo hacer que para la provincia que está más preocupada por el narcotráfico en las grandes ciudades le preocupe la realidad de estos pueblitos del centro de la provincia? No lo sé. Los gobernantes son quienes cobran por cargos políticos, ellos deben saber porque ese es justamente su trabajo.
Luego aparecerán inmediatamente los otros cargos provinciales que deben preocuparse por la población que los elije. Quizás se consiga elevar la voz y no ser escuchados, pero por lo menos sabremos que nuestros representantes más directos intentaron hacer algo, que tuvieron ideas, que cumplieron con su trabajo.»


