Acaba de cumplir 37, y desde hace 4 es observado de manera cotidiana por cientos de miles; hoy comparte un recorrido especial, por ese pasado que lo trajo a este presente tan exitoso, @soyamodecasa
Consultado por los años de carrera sin titubear explica “depende de cual, … como “amo de casa” ejerzo desde chico porque en la casa de mis papás todos colaborábamos. Pero “amo de casa full time” soy desde los 18 que vivo solo. Y en Instagram empecé con la cuenta “@soyamodecasa” el 4 de mayo de 2018, van a ser 4 años que soy creador de contenido para redes y todo lo que se generó a partir de ahí (cursos, tienda online, libro, programa de tv, etc.). Después tengo mi carrera universitaria, este año se cumplen 10 años de que me recibí de Licenciado en Diseño de la Comunicación Visual”
Sus padres
Soy hijo de Alejandra cuando éramos chicos era ama de casa, con la crisis del 2001 aprendió a manejar y empezó a vender libros puerta a puerta, se iba a las 7 de la mañana y no volvía hasta las 10 de la noche. En esa época aprendí a hacer muchas cosas por mi cuenta porque ya no estaba mamá en casa. En 2005 empezó a trabajar para una empresa de revestimientos para la humedad y ahora junto a quien era su compañera en ese momento tienen su propio comercio de venta y colación de revestimientos “Esperanza Revestimientos”
Mi papá es Edgardo, cuando éramos chicos trabajaba en la metalúrgica de mi tío. Lugar al que íbamos siempre a sumergirnos en piletas de regatones y gomaespuma. Luego se independizó para dedicarse a la electrónica industrial y hoy trabaja junto a mi mamá en la colocación de revestimientos.
Soy el mayor de dos hermanos, aunque le llevo poco más de un año. Y siendo honesto, en la dinámica él siempre fue el hermano mayor jajaja. Él es contador y ahora vive y tiene un bar en Barcelona.
¿Cuándo te diste cuenta de tu vocación?
De chico siempre quise ser actor. Soñaba con estar en la tele o el teatro. Soy un niño de los 90 así que me crie mirando televisión y recreando esos programas en mi casa. Me la pasaba escribieron y montando “obras de teatro” en las que mis primos/as y amigos/as eran los actores. Y en el 95/96 empecé teatro con un grupo dirigido por Adriana Allende. Adriana fue muy importante en ese momento y más de grande también porque volví a tomar clases con ella. Era lo que más disfrutaba hacer y mi verdadera vocación. Era otra época también y solo iban nenas, eso podría haberme frustrado, pero no me importaba porque siempre hice lo que me gustaba sin importarme lo que fueran a pensar. Y mis papás siempre me apoyaron en todo lo que me gustaba hacer.
Hoy si bien no soy actor, las redes me dieron la revancha de poder trabajar comunicando, de tener acceso a los medios de comunicación tradicionales (tele, radio, diarios, revistas, portales) y que mi escenario hoy sea el celular. Cuando terminé el secundario estudié Comunicación Visual en la UNL, ahora en las redes puedo funcionar todo lo que me gusta y se hacer. Lo que sé de limpieza y organización fusionadas con las herramientas que me dieron el teatro y la comunicación. Ahora todo eso lo puedo volcar en una profesión que cuando era chico (y ni tan chico) ni imaginaba que iba a existir.
La carrera, anécdotas
Me suena raro hablar de “carrera” porque es como que pienso en cual de todas jajaja Pero me voy a centrar en “Amo de casa” que es hoy mi trabajo.
El 4 de mayo de 2018 creé la cuenta de Instagram @soyamodecasa, hacía tiempo que tenía la idea en la cabeza, pero no me animaba a concretarla un poco por miedo a exponerme, o a no querer contar demasiado de mi vida personal. Un viernes salí de la oficina (trabajaba en una agencia de publicidad como diseñador que es lo que estudié) y compré dos palos de agua en un puesto de flores para poner en unas macetas que había comprado.
Esa compra fue el disparador que me motivo a dejar de postergar lo que tenía ganas de hacer, abrí la cuenta para dar los tips de como plantar y cuidar esas nuevas plantas (que todavía me acompañan, los tips eran buenos jajaja). Y así fue que, a pesar de haberlo pensado por mucho tiempo, medio de casualidad me terminé animando y subí mi primera foto que decía «Bienvenidos/as, tu casa no va a ser la misma». Lo que no sabía es que la vida me iba a terminar cambiando a mí. Ese mismo día la foto tenía muchísimos likes y los/las seguidores no paraban de aumentar, para mí que estaba acostumbrado a llegar a los 20 likes solo cuando cumplía años me parecía una locura.
Con el correr de los días empecé a volcar en la cuenta «mi vida como amo de casa», la manera que yo tengo de hacer las cosas, mi propio método. Que es el resultado de las cosas que aprendí de chico en casa de mis padres donde las tareas domésticas eran responsabilidad de todos, lo que aprendí viviendo solo y leyendo en libros o en internet.
Sobre todo, me motivaba ocupar un lugar que estaba vacante que era el del hombre al frente de las tareas domésticas, no porque yo sea el único sino porque nadie lo estaba contado. También quería «reivindicar» de alguna manera a las labores del hogar que tienen tan mala prensa y que tendemos a asociar a las personas organizadas y limpias con trastornos u obsesiones, yo quería contar que no son un fin en sí mismo, sino un medio para ganar calidad de vida, vivir mejor y más felices.
Desde ese día la cuenta no ha parado de crecer, lo más lindo es que se formó una comunidad, en la que todos nos ayudamos y motivamos. La cuenta no muere en una foto o en un like, los tips o las ideas terminan en las casas, pasan a formar parte de la vida de las personas y eso es algo que al día de hoy no me deja de sorprender.
De vínculo cercano
Yo tengo un vínculo muy cercano con los «seguidores» (palabra que no me gusta, pero para que se entienda) y a partir de las consultas o inquietudes también aprendí muchas cosas nuevas, porque de repente ya no solo tenía que contar «mi vida como amo de casa» sino ayudar a los demás con las suyas, y me he encontrado buscándole la vuelta o la solución a la limpieza de pisos o materiales que yo jamás tuve y quizás nunca tenga. Pasados unos meses la demanda de tiempo de la cuenta tanto por la producción del contenido y las consultas se hacía incompatible con mi trabajo, por lo que decidí apostar a esto y en octubre de 2018 dejé mi trabajo…
Poco a poco «Amo de Casa» dejó de ser solo una cuenta de Instagram y llegaron los workshops presenciales, el online, una tienda, las alianzas con marcas, grabé publicidades, edité un libro y el año pasado tenía una columna dos veces por semana en el programa de las mañanas de TVP.

Miro para atrás y siento que todo valió la pena.
Porque cada cosa que hice me llevaron a estar adonde quería estar. Desde ese nene que soñaba con trabajar en la tele, hasta el adolescente que quería hacer la mejor publicidad para Coca Cola. Cuando yo era chico muchas cosas parecían imposibles para quienes somos del “interior”, porque pareciera que no hay oportunidades o que solo están en Capital. Hoy con Internet, con las redes creo que el juego se abrió para todos/as. Con un celular y un plan de datos podés mostrarle al mundo lo que sabes que hacer, no necesitas que nadie te descubra, ni un padrino. No es fácil, hay mucho trabajo detrás, pero es democrático todos tenemos la posibilidad de intentarlo.
Por suerte hoy gracias a esta vidriera que son las redes pude demostrar que puedo hacer otras cosas también, como participar de un programa de tele, protagonizar una publicidad o escribir un libro (cosa con la que en mi vida me había atrevido ni siquiera a soñar)
¿Hoy, en que momento de tu carrera te encontrás?
No sé 🙈 Hay algo de todo esto en lo que me dejo sorprender por los proyectos que van aparecieron. Yo me enfoco en crear contenido y después van apareciendo cosas. En 2018 me llegó la invitación para empezar a dar cursos, en 2019 apareció la oportunidad de grabar para Netflix la promoción de la serie de Marie Kondo, al toque llegó la propuesta de Peguin Random House para sacar el libro, en 2020 con la pandemia explotó mi tienda online y el año pasado hice tele y hasta grabé una publicidad que fue una experiencia increíble. Lo que me gustaría hacer es una serie en la que voy a casas con muchos problemas de acumulación y suciedad para ayudarles a cambiar su hogar y la vida. Veremos con qué me sorprende el 2022
Y en lo personal, ¿Cómo estás?
Muy bien. Tengo mi casa, mi familia, mi perrito, trabajo de algo que amo hacer. Que en un mundo y en un país tan injusto yo tenga tanto (de lo material y de lo importante) y como no creo en la meritocracia, es motivo para agradecer y celebrar la vida.
¿Qué fue lo más difícil que te tocó vivir?
No sé si difícil porque a mí en el fondo nunca me importó mucho, pero lo que hoy me ayudó a construir a Amo de Casa en otro momento de mi vida era más difícil. Porque no había mucho lugar para que te gusten otras cosas más allá de las que las normas decían que te tenían que gustar. Eso me hizo ser un poco “solitario” cuando era más chico.
De chico parece que hay tres roles para cumplir: “El popular”, “el que sigue al popular” o “el distinto”.
Te imaginas que siempre fui y sufrí ser «el distinto». Mientras mis compañeros soñaban con ser el Burrito o Batistuta, yo quería tener una casa.
Así que con unas maderas que me consiguió mi papá, una lona vieja que actuaba de techo y unas horas de ingenio, me hice una casa en el baldío que daba al fondo de mi casa.
La infancia es un momento muy lindo, lleno de risas y sueños; pero puede ser también muy duro. Celebremos al distinto, saquémosle el peso de agradar y de ser idolatrado al popular y enseñémosle a los seguidores que ellos también pueden tener sueños, anhelos y fantasías.
Una sociedad más simple, transparente y comprometida con la infancia se transformará más temprano que tarde en una sociedad más justa, abierta y equitativa.
¿Y qué día o qué momentos los más felices?
Recuerdo con mucha felicidad esas tardes interminables en la casita del baldío, o cuando nos íbamos de picnic en bicicleta al parque después de la escuela. El inventar historias con mis primos y actuarlas. Los disfraces y viajes en el tiempo en el placard. Las mandarinas al sol entre caballos. Los actos de la escuela por los que me desesperaba en participar. Jugar en la vereda. Dibujar y pintar toda la tarde. Armar el arbolito. Sorprender a mis papás en sus cumpleaños.
Me estoy dejando sorprender con lo que me va pasando. Pero un sueño por cumplir en lo laboral es hacer la serie, que ojalá llegue pronto. Y poder volver a viajar pronto.
Para finalizar, si mágicamente pudieras encontrar y abrazar, ¿Qué le dirías a ese niño que fuiste?
Y como dicen por ahí, hay que tratar de ser el adulto que necesitabas cuando eras chico. Así que podría mirarte a los ojos, amito de casa de baldío, y decirte que al fin cumplí todos tus sueños.
A veces me gustaría ser vos otra vez por un rato porque seguro hasta disfrutarías mucho más de las cosas que nos están pasando. Es que los grandes pensamos mucho todo y perdemos la capacidad de asombro. De solo imaginarme tu cara cuando entramos a un estudio de TV, te morís si te cuento que trabajaste con Gabriel Corrado, o cuando fuimos a Los Martín Fierro se me pone la piel de gallina.
Estoy muy orgulloso de vos, y de esa casita de cosas viejas que hoy es una casita de verdad y la compartís con muchos.


