Guzmán ahora acepta postergar el acuerdo con el FMI

La incursión de Alberto Fernández a México exhibe una diferencia respecto a su visita del 2019, cuando era presidente electo. Aquella ocasión, en sus diversos encuentros, Fernández planteó la posibilidad de un acuerdo veloz con el Fondo Monetario Internacional (FMI), entidad donde Argentina arrastra un pasivo que ronda los 50 mil millones de dólares y que se contrajo en la administración de Mauricio Macri.

En 2019 Fernández incluso entendía que el gobierno de Andrés Manuel López Obrador, de buena sintonía con el de Donald Trump, podría ayudar a Argentina en la negociación con el ente multilateral.

Un año y tres meses más tarde el escenario cambió diametralmente. La pandemia trastocó el mundo, Trump perdió su reelección y ahora Fernández no está apurado por renegociar la deuda, o al menos eso se desprende del intercambio con los empresarios mexicanos de hoy lunes.

El ministro de Economía argentino, Martín Guzmán, acordó el año pasado una reestructura con los tenedores de deuda privados pero el acuerdo con el FMI se fue dilatando. Es entendible: el FMI le pide a la Argentina recorte su déficit fiscal, algo que para el gobierno de Fernández podría implicar perder sus elecciones intermedias.

Semanas atrás Guzmán planteaba alcanzar un acuerdo con el FMI en el mes de mayo pero ahora dejó trascender que ya no hay prisa por llegar a un entendimiento antes de esa fecha. Para Fernández ya no es un mal escenario dejar el acuerdo para después de las elecciones legislativas del segundo semestre.

Semanas atrás Guzmán planteaba alcanzar un acuerdo con el FMI en el mes de mayo pero ahora dejó trascender que ya no hay prisa por llegar a un entendimiento antes de esa fecha. Para Alberto no es un mal escenario dejar el acuerdo para después de las elecciones legislativas.

Cuando Guzmán quería acordar en mayo era cuando creía factible convencer a la vicepresidente Cristina Kirchner (la principal accionista de la coalición que gobierna Argentina) de reducir el gasto y bajar el déficit. Durante enero esa meta se volvió inviable porque Kirchner impidió hacer movimientos que compliquen las elecciones y así quedó expuesta la debilidad política del ministro de Economía.

En el encuentro con los empresarios mexicanos de hoy lunes, fue muy enfático el mensaje de la comitiva argentina de que los controles de precios, la gran inquietud de los ejecutivos con inversiones en Argentina, no son una política permanente sino que es vista como una herramienta muy concreta, hasta poder normalizar ciertas variables.

Tiene lógica porque Guzmán ya ha expresado en ocasiones anteriores que él personalmente no cree en los controles de precisos para bajar la inflación.

 

 

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