Un recambio que reordena el mapa santafesino en la Cámara de Diputados nacional

La renovación de 127 bancas en Diputados abre un capítulo que excede la ceremonia: redefine fuerzas, activa negociaciones y vuelve a colocar a Santa Fe en un rol determinante para los próximos cuatro años. Los nueve diputados electos en octubre asumen hoy con trayectorias, edades y pertenencias partidarias heterogéneas, reflejo de un tablero nacional en movimiento.

El recambio afecta a actores de peso y deja en evidencia la fragmentación que viene atravesando la provincia. Quienes ingresan deberán ubicarse rápido en un Congreso donde no hay mayorías claras y donde cada voto cuenta. Para Santa Fe, ese equilibrio incide de manera directa en la discusión de recursos, obras y agenda productiva.

La despedida de referentes como Mario Barletta, Gabriel Chumpitaz, Germana Figueroa Casas, Melina Giorgi y Luciano Laspina marca el cierre de un ciclo que había nacido bajo el paraguas de Juntos por el Cambio y que derivó en bloques separados. Lo mismo ocurre con Magalí Mastaler, Roberto Mirabella y Eduardo Toniolli, todos provenientes del Frente de Todos, aunque con recorridos divergentes en el final de sus mandatos. La salida de Mónica Fein completa un grupo que deja vacantes significativas para el socialismo.

El ingreso exhibe otra foto: cuatro representantes de La Libertad Avanza —Agustín Pellegrini, Yamile Tomassoni, Juan Pablo Montenegro y Valentina Ravera—, figuras jóvenes en su mayoría y con anclaje territorial diverso. A ellos se suman tres legisladores de Fuerza Patria: Caren Tepp, con trayectoria en Ciudad Futura; Agustín Rossi, dirigente histórico y exministro; y Alejandrina Borgatta, referente del feminismo santafesino. Provincias Unidas completa la delegación con dos nombres de peso propio: Gisela Scaglia, exvicegobernadora, y Pablo Farías, exdiputado provincial socialista.

La sesión de hoy incluye un paso previo: la aceptación de renuncias de diputados que asumieron funciones en el Ejecutivo o que eligieron otro destino político. Luego llegará la jura y, acto seguido, la elección de autoridades para 2026, un termómetro anticipado de las correlaciones de fuerza. Lo que se juega allí es algo más que un orden administrativo: se define quién conduce una Cámara que será clave para la gobernabilidad.

La nueva composición abre interrogantes sobre la capacidad de los bloques santafesinos para coordinar posiciones en temas sensibles para la provincia. Desde retenciones y transporte hasta el financiamiento educativo, la incidencia conjunta —o la dispersión— tendrá impacto directo en la agenda local. Lo que ocurra en las próximas semanas mostrará si ese mosaico político puede traducirse en una estrategia común o si cada espacio optará por su propio camino.

 

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