Finalmente, Víctor Hugo Baraldo, su esposa Nidia Noemí Morandini y el hijo de ambos, Juan Pablo Baraldo, deberán purgar su condena en prisión. Abusaron sexualmente de su nieto entre sus 5 y 9 años por lo que fueron condenados en primera y segunda instancia. No obstante lo cual gozaban de la libertad por un escandaloso fallo de un Tribunal de Alzada que revocó la prisión preventiva. Al tener que expedirse, tras la interposición de un recurso de inconstitucionalidad interpuesto por la víctima y sus abogados, en cuanto a la prisión preventiva, ha desistido de hacerlo “habiendo sido satisfecha estrictamente la garantía del doble conforme en lo que respecta a la sentencia de la condena…resulta necesariamente ejecutable aquella condena aun cuando no se encuentre ‘firme´ hasta tanto no se admitan los recursos extraordinarios”. Por lo demás «declara abstracta la procedencia de la prisión preventiva ante el recurso interpuesto por la querella».
El riesgo al que se había expuesto el Poder Judicial, bajo la interpretación de que una condena “firme” es entendida como tal cuando se agotaron todos los recursos posibles – Corte Suprema provincial y nacional- abría la puerta, temerariamente, a un antecedente por el que el servicio de justicia era, fácticamente, impracticable para con las víctimas.
La obstinada búsqueda de Justicia
El caso Baraldo ha demostrado la necesidad de una democratización de la Justicia a partir de la directa participación activa de las víctimas, mediante la figura del querellante – incorporada por el nuevo sistema- y el respeto de las garantías constitucionales de la defensa en juicio.
En este caso en particular se ha transformado en visible la tensión entre el sistema viejo, inquisitorial, y este naciente modelo de Justicia que habilita la participación del ciudadano de manera Democrática y Directa en el proceso penal.
Así como desde nuestra Asociación denunciamos la manifiesta intencionalidad de muchos funcionarios judiciales que apelan al desgaste de quienes luchan contra la impunidad, debemos afirmar que las herramientas legales e institucionales existen y la obstinación, como en este caso, de una madre y sus abogados, logran vencer la resistencia de quienes preservan el antiguo privilegio de expedirse de espaldas a los ciudadanos y sin tener que rendir cuenta de sus actos.
Las críticas al sistema y sus responsables son innumerables y creemos que falta muchísimo por hacer para llegar a una Justicia cercana a la seriedad y, precisamente, a la justicia.
Sin embargo, hoy es momento de celebrar un importante paso que demuestra la recompensa que, a veces, tiene la lucha por la Justicia Sabemos que no se trata de simple voluntad sino del conocimiento y organización con el que se afronta, también, la adversidad.
Mención especial para los medios de comunicación y trabajadores de prensa quienes han cubierto un largo y tedioso proceso siendo, ellos, los encargados de cumplir con el objeto de que lo oral sea, también, público.
En este aprendizaje estamos todos, encontrándonos con lo nuevo y es en este caso que la justicia ha llegado como un triunfo, de la democracia, en el Poder del Estado menos permeable a la evolución social y política de la sociedad.
“Nos los representantes” que deliberan y deciden por nosotros son necesarios, pero si se controlan e interpelan son mejores y ese es el rol social de la Democracia Directa.



