El colectivo feminista Se Dice de Mí explicó por qué no asistió a la marcha por Gabriela

Miles de vecinos se congregaron este lunes por la noche en Plaza San Martín para marchar por Gabriela Degiorgio, quien fue asesinada el viernes por la noche en su tienda de Rivadavia y Lehman. Por el crimen, Jorge Alberto Romero, de 28 años, fue formalmente acusado y el fiscal Alejandro Benítez pedirá su prisión perpetua.

Desde el colectivo de mujeres de Esperanza Se Dice de Mí emitieron un comunicado para explicar su ausencia en la marcha, lo compartimos de manera textual:

“Una vez más la ciudad pierde una vida en manos de un femicida, Jorge Romero, quien entre sus antecedentes ya contaba con una condena contra la propiedad y contra la integridad sexual y fue liberado por un sistema indiferente y patriarcal.

Desde el viernes sabemos que Gabriela fue víctima de femicidio, porque la elección de un local donde estaba una mujer sola, la convierte en un ser vulnerable a la violencia de género. Actuamos con prudencia, esperando que sean los fiscales quienes tengan el deber de informar a la sociedad sobre los hechos. Hoy desde el Ministerio Público de Acusación le atribuyeron la autoría a Romero por homicidio calificado criminis causae, por mediar violencia de género, femicidio, abuso sexual con acceso carnal y robo.

Esperanza realizó una Marcha en el centro de la ciudad y queremos decir por qué no asistimos.

El feminismo no adhiere a las teorías de mano dura y pena de muerte, al ojo por ojo. A lo largo de los años hemos marchado y puesto el cuerpo para exigir políticas públicas de prevención y erradicación de la violencia hacia las mujeres, más presupuesto, educación, capacitación, mejores jueces, policías con perspectiva de género, Estado presente, reforma del Código Penal Procesal, entre tantas otras cosas.

No coincidimos en el silencio, nos están matando, no podemos callar.

No marchamos porque no coincidimos con el tratamiento que le ha dado parte de la sociedad al femicidio de Gabriela, reproduciendo que es consecuencia de un episodio de inseguridad, lo que merecería una condena con posibilidad de libertad en un corto plazo para la gravedad del hecho.

La figura de femicidio es una de las grandes conquistas del feminismo, a los gritos y en las calles logramos que sea incorporada y hoy merece un tratamiento diferenciado y una condena mayor porque es un crimen de poder hacia un sector claramente identificado como vulnerable por los agresores. Si Romero va a permanecer el resto de su vida en la cárcel, es porque hubo cientos de miles de mujeres dando esa batalla, en soledad, durante años.

Hoy tenemos que llorar una menos. La lloramos por la falta de acción de los estamentos gubernamentales que están obligados a darnos respuestas, que en casi un año desde el femicidio de Agustina no han reaccionado, que ante el pedido de los colectivos de ser convocados para repensar una ciudad sin violencia hacia las mujeres miraron para otro lado, por desidia, por indiferencia, por complicidad con un sistema que nos sigue matando.

No marchamos con un sector de la sociedad que no reconoce en el feminismo la única fuerza política que ha luchado sin descanso para terminar con la violencia hacia las mujeres y que incluso la reproduce.

No marchamos ante del pedido de no politizar las demandas. Todo acto es político, la solución también y si no reconocemos la herramienta más difícil va a ser transformar una realidad que nos mata, viola, golpea, que nos considera un sector social inferior y disponible para lo que sea, que nos violenta día a día.

Mientras otres eligen callar nosotras gritamos bien fuerte BASTA DE MATARNOS.

Por Gabriela, por las que nos faltan, por nosotras y por las que vendrán”.

 

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