«La destrucción de una instalación nuclear y de las instalaciones de almacenamiento de materiales nucleares podría conducir a una catástrofe ambiental a gran escala«, alertó el Servicio de Seguridad en sus redes sociales.
Algo parecido dice a Clarín el alcalde local, Oleksander Tretjk, parado frente al búnker en que se ha convertido la municipalidad: “La radiación no tiene fronteras, no tiene áreas bajo control. La radiación no entiende de acuerdos políticos o nada de eso”.
Es el intendente más joven de Ucrania, sólo 36 años, y es enfático. “Les reclamo a los líderes europeos que se despierten y manden ayuda y protección. Los europeos parecen estar durmiendo. ¡Vamos, gente! Si algo pasa en nuestra planta nuclear, va a ser un desastre seis veces peor que el de Chernobyl en 1986”.
En la central, activa desde 1980, funcionan cuatro reactores VVER-400 construidos en Ucrania, cuando el país formaba parte de la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas. La maneja Energoatom, una empresa estatal, también a cargo de las otras plantas, que en total suman 15 reactores y proveen el 50% de la energía eléctrica de Ucrania.
Esto también explica por qué para Putin son un objetivo central de su campaña militar: controlándolas, dejaría medio país a oscuras y prácticamente paralizado. Incluso, de acuerdo con fuentes citadas por algunos medios europeos, la de Rivne estaría primera en la lista.
Vía | Clarín


