La defensa, a cargo de los Dres. Sebastián Oroño e Ignacio Alfonso Garrone, presentó una serie de planteos de invalidez de las acusaciones contra su cliente, así como respecto a los alegatos iniciales y de clausura realizados por la fiscalía y la querella. Si los jueces resuelven a su favor, esto implicaría la invalidez de todo el juicio.
Los fiscales Matías Broggi y Alejandra Del Río Ayala repasaron los dichos de los distintos testigos y sostuvieron su pretensión de condena a 16 años de prisión, además de solicitar la identificación genética del docente para su posterior inscripción en el registro nacional de ofensores sexuales. Las querellantes Carolina Walker Torres y Agustina Taboada adhirieron al planteo y reiteraron su pedido de pena de 20 años de prisión, haciendo hincapié en el «inconmensurable» daño causado a la víctima.
Ante la posibilidad de que el tribunal rechace sus planteos, los defensores procedieron a analizaron la prueba producida, tras lo cual solicitaron la absolución de culpa y cargo (así sea por el beneficio de la duda) y, subsidiariamente, que de condenar a Céspedes se le imponga la pena mínima.
El docente decidió declarar y dijo no entender las acusaciones en su contra, afirmando que «nunca pasó nada, el nene no habló porque no le pasó nada, esa es la verdad». También le pidió a los jueces «que tengan en cuenta las pruebas y que sobre todo se escuche al chico, porque no le sirve a él ni a ningún niño que un inocente vaya a prisión. No le sirve y no le va a mejorar la vida».
Fuente: ElLitoral.com

