Una década después de aquella histórica jornada en la que una consigna nacida del dolor y la bronca sacudió al país, la ciudad de Santa Fe volvió a marchar este martes. Lo hizo bajo una consigna que no solo recuerda, sino que exige: “Diez años de construcción colectiva. Ni un derecho menos, ni una violencia más”.
La movilización, organizada por la Asamblea Ni Una Menos Santa Fe, comenzó a las 17 horas en la Plaza del Soldado. Desde allí, una multitud avanzó por el centro santafesino hasta llegar a Plaza de Mayo, donde tuvo lugar el acto central. Carteles, cánticos y abrazos tejieron una nueva postal de lucha que se renueva año a año, pero que aún no encuentra respuesta suficiente en las políticas públicas ni en la Justicia.
Una década que duele
Desde aquel primer 3 de junio de 2015 hasta hoy, en Argentina se registraron 2.590 femicidios, incluidos femicidios vinculados y trans/travesticidios. Solo en la provincia de Santa Fe se contabilizaron 337 casos, según datos del Observatorio “Mujeres, Disidencias y Derechos” de la organización MuMaLá (Mujeres de la Matria Latinoamericana).
Las cifras siguen marcando la urgencia de una problemática estructural que no se resuelve con discursos sino con políticas sostenidas, presupuesto y decisión política. “No queremos más minutos de silencio, queremos una vida libre de violencias”, se escuchó en una de las intervenciones desde el escenario.
De la consigna al movimiento
“Ni Una Menos” nació como un grito frente a los femicidios, pero con el tiempo se transformó en un movimiento transversal que cuestiona las múltiples formas de violencia de género y exige igualdad real. En estos diez años, fue impulsor de debates históricos como la Ley Micaela, la Ley de Interrupción Voluntaria del Embarazo, el cupo laboral travesti-trans, entre otros.
Sin embargo, frente al avance de discursos conservadores y retrocesos en materia de derechos, el lema de este año redobla su potencia: “Ni un derecho menos”. No es solo un reclamo: es una advertencia.
Lo que dejó la jornada
La marcha estuvo atravesada por el recuerdo de quienes ya no están, pero también por la fuerza de las que siguen exigiendo justicia. Hubo intervenciones artísticas, lecturas colectivas, y un documento donde las organizaciones exigieron el sostenimiento de políticas públicas con perspectiva de género, la declaración de emergencia en violencia machista y el fin de los recortes presupuestarios.
A diez años de aquel primer “basta”, el reclamo sigue siendo el mismo, pero más urgente que nunca. Y en Santa Fe, como en cientos de ciudades del país, se volvió a marchar. Porque mientras haya una víctima más, el silencio no es una opción.


