Beto Casella: el último romántico del prime time

“Yo no militaría ninguna cosa porque lo veo en colegas… a mí me da pena que tengan que salir con capucha”. Beto Casella no habla de guerra. Habla de televisión. Y de política. Y de lo que pasa cuando ambas se mezclan como cóctel explosivo en la garganta de un conductor con micrófono encendido. Así arranca esta charla íntima que el creador de Bendita y Nadie Nos Para mantuvo con Noticias Argentinas, y que bien podría titularse como una masterclass sobre el oficio de comunicar con empatía… y con calle.

Casella no llega como una estrella. Llega como un tipo que viene de laburar cuatro horas al aire y todavía tiene energía para posar, charlar y pensar. Jogging negro, campera de cuero, anteojos de sol con facha. Estética propia. “No me hago amigo de mis patrones porque así me puedo pelear tranquilo”, lanza en un momento. Suena a máxima de vida. Y lo es.

Desde hace dos décadas, Casella lidera un fenómeno inédito: Bendita, esa mezcla de noticiero, sátira y happening de memes que es la excepción en una TV que se derrumba. Pero él no se da por aludido. “Todavía no entiendo cómo no nos expulsaron de la tele. No entiendo qué nos vieron”, confiesa. Lo dice sin falsa modestia, sino con esa mezcla justa de ironía y lucidez que lo caracteriza.

En tiempos de comunicadores estridentes que insultan al aire y terminan cenando solos, Casella elige otro camino: “A mí hay comunicadores que me dicen que el que votó a Milei es hueco, o que el que sigue a Cristina es un termo… Eso es fascismo intelectual”. Palabras duras, sí. Pero cargadas de sentido. Y de calle. “Yo quiero poder ir a ver teatro a la calle Corrientes sin que me griten nada. Y por ahora lo logro”.

El periodista que nunca hizo terapia, pero tiene un grupo de amigos “psicólogos de los miércoles”, se define más por su oído que por su boca. Escucha. A su equipo, a su público, a la calle. “Tengo como un mecanismo de defensa: todas las semanas creo que esta es la última. Así, si un día me rajan, no me agarra desprevenido”.

En la era del streaming, Casella no se achica. Al contrario. Anuncia Bendito Streaming, un spin-off digital con jóvenes al frente, backstage de su programa estrella y alma propia. “Me parece que hasta se van a olvidar de nosotros cuando empiece a caminar el streaming”, dice con una sonrisa que mezcla orgullo y alivio.

Cuando la charla se pone íntima, Beto se permite soñar: “De no haber sido conductor, sería diseñador de ropa o un buen psicólogo. Soy muy de poner el oído”. También se permite un gesto casi subversivo en el medio: repartir sus ingresos extra con el equipo. “Yo les compro dólares con los PNTs y los reparto. Lo hago todos los meses. Deberían hacerlo todos los conductores. Pueden”.

Beto Casella no necesita capucha. Necesita cámara. Micrófono. Y una tele encendida en la casa de alguna familia de Ushuaia o La Quiaca que todavía se sienta a cenar mirando Bendita. Mientras eso pase, dice, la tele sigue viva. Y él también.


Fuente: Entrevista exclusiva de Noticias Argentinas, 19 de junio de 2025.

 

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