La sentencia en la causa Vialidad no solo golpeó el corazón del kirchnerismo: aceleró, también, la necesidad de definición en el ajedrez interno del peronismo bonaerense. Este jueves, desde las 12, el Partido Justicialista de la provincia de Buenos Aires —bajo la conducción de Máximo Kirchner— convocó a sus aliados para discutir acciones de respaldo a Cristina Fernández de Kirchner y empezar a perfilar una estrategia común de cara al cierre de alianzas previsto para el 9 de julio.
Bajo el paraguas de la campaña “Argentina con Cristina”, el encuentro funcionará como una plataforma política de relanzamiento. Pero más allá del respaldo simbólico, la convocatoria busca alinear fuerzas dispersas, recuperar iniciativa política y ordenar un mapa fragmentado por egos, tensiones territoriales y encuestas divergentes.
Entre los invitados figuran el Frente Renovador de Sergio Massa (quien no asistirá, pero enviará representación), Patria Grande de Juan Grabois, Principios y Valores de Guillermo Moreno, Nuevo Encuentro de Martín Sabbatella y el Frente Grande de Mario Secco, un actor que mantiene vasos comunicantes con Axel Kicillof, aunque el gobernador no participará del encuentro.
Kicillof, en paralelo, opera en otra frecuencia. Desde La Plata, sostiene un canal de diálogo abierto con referentes del cristinismo —como Federico Otermín, intendente de Lomas de Zamora— pero mantiene a su Movimiento Derecho al Futuro (MDF) al margen del armado impulsado por el PJ bonaerense. La lógica es clara: esperar que el kirchnerismo y el massismo cierren primero su ecuación, para luego negociar sobre la base de los números.
Fuentes cercanas al mandatario bonaerense confirmaron que se trabaja en la convocatoria a una mesa de unidad sin vetos, pero que las candidaturas se definirán “con encuestas sobre la mesa”. La estrategia implica postergar decisiones, preservar autonomía y construir poder desde la gestión, sin diluir su capital político en disputas prematuras.
La línea entre La Cámpora y Kicillof se mantiene tensa, pero abierta. El peronismo bonaerense, en este escenario, transita un equilibrio delicado: respaldar a CFK sin quedar atrapado en una lógica defensiva, y a la vez construir un frente electoral competitivo que pueda resistir el avance libertario en la provincia más poblada del país.
En ese delicado tablero, Cristina es todavía el eje, pero ya no la garantía de unidad.


