No hay suavidad en su tono ni cálculo en sus palabras. Florencia Carignano, diputada nacional por Santa Fe y figura emergente de Unión por la Patria, se ha convertido en una voz incómoda para oficialistas, opositores y sectores del poder judicial. Su reciente entrevista con Julia Mengolini en Futurock fue más que una aparición radial: fue un manifiesto político cargado de ironía, furia e intencionalidad. “Terminemos con tanta dulzura”, dijo. Y todo indica que hablaba en serio.
El punto de partida fue una anécdota que la volvió viral. Durante una sesión legislativa, mientras denunciaba la inacción judicial en el caso de Gerardo Milman, un gesto distraído del diputado Tommy Ledesma se volvió meme. “Él se hizo famoso por reírse de lo que yo decía. Me debe varios miles de seguidoras. Nunca fue tan fácil ser varón y lindo”, ironizó. Pero detrás del chiste, Carignano devolvió el foco a lo que importaba: las redes de impunidad que, según ella, blindan al poder real en Argentina.
Un sistema judicial “amigo”
La diputada denunció que la jueza María Eugenia Capuchetti, cercana al entorno de Ritondo, evitó investigar la pista que vinculaba a Milman con el intento de magnicidio contra Cristina Kirchner. “La justicia le dio tiempo para borrar todos los teléfonos. A él y a sus secretarias”, lanzó, sin filtro.
Su crítica no se limitó al caso. Mencionó el escándalo de Lago Escondido, la inacción frente a las causas por corrupción en la Corte Suprema, la morosidad en el caso Correo Argentino y la impunidad de figuras actuales como Luis Caputo o Federico Sturzenegger. “Es una justicia que no se investiga a sí misma. Ellos son los que mandan y no pagan ningún costo”.
“No soy sorora con todas”
En un clima político donde la representación femenina suele ser celebrada sin matices, Carignano toma distancia. Apunta a ciertas legisladoras de la ultraderecha, como Lilia Lemoine, sin nombrarla: “No me vengan con sororidad hacia mujeres que degradan el rol que construimos. El feminismo defiende ideas, no genitales”.
Con énfasis, valoró a compañeras como Natalia Zaracho —“sabe más que yo de todo”— y denunció lo que considera una banalización del Congreso. “Pusieron a impresentables para evitar que se debatan ideas. Lo que buscan es ruido, no política”.
Gestión y Estado: de la calle a las instituciones
La diputada también reivindicó su paso por la Dirección Nacional de Migraciones, donde —dice— se regularizaron miles de personas de comunidades senegalesas y haitianas, en contraste con lo que considera políticas simbólicas del actual oficialismo. “Bullrich promete controlar fronteras, pero no hay acuerdos bilaterales para hacerlo. Es todo humo”.
Recordó también su experiencia previa en los Centros de Acceso a la Justicia, que funcionaban con equipos interdisciplinarios en barrios vulnerables. “Los destruyeron. Porque lo que no se ve, no duele. Pero ahí se contenían miles de vidas”.
“Quiero un Congreso que diga basta”
Carignano no esconde su objetivo político: reconstruir el peronismo desde una narrativa de confrontación con el modelo actual. “La única forma de frenar a Milei es con más diputados. Para que cuando vete una ley, tengamos los dos tercios y le digamos: ‘Me cago en vos’. Así, sin vueltas”.
Confía en que el desgaste económico y la desigualdad empujarán a nuevos sectores a mirar hacia Unión por la Patria. Pero sabe que el voto no alcanza si no hay narrativa. “Nosotros tenemos ideas, historia, gestión. Lo que falta es que la gente vuelva a mirar”.
Florencia Carignano no busca consenso, busca tensión. En un Congreso donde el espectáculo reemplaza al contenido, su apuesta parece ser otra: decir lo que muchos piensan, sin el pulido de la corrección política. A veces, dice, hay que dejar la dulzura de lado.
La entrevista completa en este enlace: https://www.youtube.com/watch?v=TcelDhUq94A


