Santa Fe — Mientras la Convención Reformadora avanza entre pactos y tensiones, un grupo de intendentes peronistas decidió moverse con otro ritmo. Se reúnen, redactan borradores y proyectan una reforma que no espera la letra de la Constitución, sino que nace de una necesidad compartida: discutir el régimen municipal desde la realidad concreta de cada localidad.
Impulsado por el espacio interno Vamos Santa Fe, el proyecto propone un cambio profundo: permitir que cada comunidad, sea ciudad o pueblo, pueda declararse autónoma si así lo decide. A diferencia de las discusiones más abstractas que suelen dominar el ámbito constituyente, aquí el planteo es directo: más recursos, más decisión local, más reconocimiento institucional.
“Lo que estamos diciendo es simple”, afirma Pablo Corsalini, intendente de Pérez y convencional electo. “La autonomía no es un decreto, es una voluntad. Y esa voluntad tiene que tener herramientas para ser real, no solo simbólica”.
Una reforma con anclaje en el territorio
La iniciativa plantea que toda localidad que supere los 10.000 habitantes sea considerada municipio, y que las de menor escala puedan optar por una figura mixta: municipio-pueblo, con la posibilidad de elegir sus propias autoridades constituyentes. En otras palabras, que el deseo de autonomía no dependa de tecnicismos, sino de decisión popular.
Pero el núcleo más sensible del proyecto es fiscal. En un país donde los fondos suelen centralizarse y demorarse, los intendentes piden lo que definen como “equidad estructural”: duplicar los porcentajes de coparticipación tanto federal como provincial, y garantizar el envío automático de esos recursos. La propuesta incluye una cláusula para establecer un sistema de goteo diario —similar al que existe entre Nación y provincias— y la creación de un ente de verificación fiscal.
“Hoy recibimos el 8% de los fondos federales; proponemos el 16%. Para los pueblos, del 3% al 6%. Queremos discutir en serio lo que significa gobernar sin margen fiscal”, explica Corsalini.
Más que un reclamo sectorial
Aunque nace desde el justicialismo, la propuesta busca trascender las internas partidarias y convertirse en un insumo real dentro del debate constitucional. Los intendentes afirman que no se trata de aumentar poder, sino de corregir una desigualdad de base: la que existe entre niveles de gobierno con responsabilidades crecientes y recursos que no acompañan.
“Queremos que cada comunidad pueda pensarse a sí misma sin pedir permiso”, sintetiza uno de los jefes comunales del oeste santafesino.
El documento será presentado formalmente en las próximas sesiones de la Convención Reformadora. La pregunta no es sólo si será aceptado, sino si el resto de la dirigencia está dispuesta a leer la Constitución desde la vida cotidiana de un intendente que abre la puerta de su despacho a las siete de la mañana y sabe que no puede esperar que todo baje desde arriba.


