Lucila De Ponti, convencional constituyente del bloque Más para Santa Fe, manifestó su preocupación por la dinámica del proceso de reforma constitucional en la provincia y planteó que “se perdió la oportunidad de generar un debate realmente amplio y participativo”. En una entrevista concedida esta semana, De Ponti analizó en profundidad las falencias del procedimiento actual y delineó los principales desafíos políticos que enfrenta la Convención Constituyente.
La dirigente peronista, integrante del Movimiento Evita y referente del espacio Rosario Sin Miedo, puso énfasis en que el actual debate constitucional quedó atrapado en una lógica corporativa que excluye la voz ciudadana: “Me preocupa que todo se termine achicando a una discusión entre las corporaciones política y judicial. Mi pregunta es dónde está el pueblo santafesino”.
De Ponti consideró que la raíz del problema se encuentra en el modo mismo en que se convocó y organizó la Convención: “Desde el inicio, muchos advertimos que no se había planificado un proceso de participación real. No hubo una campaña de información clara previa al referéndum del 13 de abril, y eso se tradujo luego en apatía electoral y desconexión con la sociedad”.
La convencional destacó que, pese a estas limitaciones, existe una “sociedad hambrienta de participación”, evidenciada en los más de 700 proyectos ingresados por ciudadanos y organizaciones sociales, así como en las audiencias públicas actualmente en curso. Sin embargo, consideró que “el tiempo acotado—apenas 60 días—hace muy difícil que todas esas iniciativas puedan ser debidamente consideradas”.
Para De Ponti, la clave reside en transformar la Convención en una instancia capaz de establecer un “acuerdo social y ético que responda a los problemas actuales y mire hacia el futuro”. Insistió en que la nueva Constitución debe tener dos grandes ejes: fortalecer la autonomía municipal y la participación ciudadana directa, y consolidar un pacto social que consagre nuevos derechos sociales, ambientales y laborales.
Sobre este último punto, precisó que la Constitución “no solo debe ser un marco jurídico formal, sino una herramienta concreta para mejorar la vida de las personas”. Por eso, enfatizó que debe incorporar “una perspectiva contemporánea de derechos, atendiendo a las agendas ambientales, de género y laborales que reflejan las demandas actuales”.
En cuanto al plazo establecido para el funcionamiento de la Convención, De Ponti reconoció que debería haberse convocado con mayor anticipación, preferentemente para el próximo año, evitando coincidir con tiempos electorales. “Hubiera sido preferible contar con el doble del tiempo, permitiendo una discusión más profunda y una verdadera síntesis de las propuestas ciudadanas”, explicó.
Finalmente, la convencional advirtió que este proceso podría convertirse en una “oportunidad perdida” si no logra conectar con las expectativas y necesidades reales de los santafesinos: “Es un desafío político urgente demostrar que la reforma es algo más que una disputa de poder interno. El objetivo central debe ser transformar la vida cotidiana de nuestros vecinos, generar inclusión y garantizar la participación efectiva de la ciudadanía”.
En un contexto de descreimiento hacia la política, De Ponti instó a sus pares convencionales a “asumir con responsabilidad histórica este momento”, advirtiendo que de lo contrario, la nueva Constitución podría ser percibida como una mera formalidad más que como un auténtico instrumento de cambio social.


