Una mujer fue asesinada y otras dos personas resultaron heridas en un ataque a tiros en la zona sur de Rosario. El episodio, ocurrido en un pasillo de San Martín al 7000, volvió a mostrar la lógica repetida de una ciudad donde el crimen organizado disputa cada metro.
El operativo posterior permitió detener a un joven de 19 años en el barrio Las Flores, señalado como el presunto autor de los disparos. En la vivienda atacada, los agentes hallaron dinero en efectivo y casi medio centenar de envoltorios con droga, señales de que el lugar funcionaba como punto de venta.
El fiscal Luis Schiappa Pietra confirmó que la víctima fatal tenía una herida de bala en el rostro y fue trasladada al Instituto Médico Legal. Los heridos —una mujer de 35 años y un adolescente de 15— fueron derivados al Hospital Centenario tras recibir los primeros auxilios en el Roque Sáenz Peña.
En la calle, la escena se repite con precisión inquietante: disparos, persecuciones, detenciones precarias y una sensación de impotencia que se extiende más rápido que los patrulleros. La muerte vuelve a ser el mensaje.
Mientras el gobierno provincial intenta mostrar control político con la presentación del Presupuesto, Rosario ofrece cada noche el recordatorio más brutal de su crisis: el territorio no obedece a las planillas, sino al miedo.

