Shopee vuelve al país y reaviva la pulseada por el negocio online barato

Shopee decidió volver a la Argentina y eligió un escenario de máxima exposición: su relanzamiento se montará sobre el Black Friday, con descuentos agresivos y envíos gratis en la primera compra. La plataforma, que había estado apenas nueve meses en el país en 2022, reaparece ahora en un mercado muy distinto, dominado por la apertura de importaciones, el auge de las compras por courier y la entrada de otros gigantes asiáticos que ya tensaron la relación con la industria local.

El anuncio coloca a la marca singapurense en la misma vidriera que Shein y Temu, dos jugadores que crecieron rápido apoyados en precios bajos, stock infinito y campañas de marketing digitales que prometen llevar cualquier producto directo a la puerta de casa. Para el consumidor argentino, la ecuación se traduce en ofertas constantes, promociones cruzadas y un menú de categorías que va desde indumentaria hasta electrónica y juguetes. Para las pymes industriales y comerciales, el escenario se parece más a una competencia asimétrica difícil de enfrentar.

Shopee adelantó que ofrecerá descuentos del 30%, cupones adicionales y envíos sin costo mínimo en la primera operación, tanto en su página web como en la app. Detrás de esa estrategia se lee una prioridad clara: recuperar rápidamente volumen y captar usuarios que hoy ya compran en otras plataformas. En su primera etapa en el país la empresa había atraído a miles de vendedores con comisiones nulas, lo que le permitió sumar oferta local y al mismo tiempo presionar al líder histórico del mercado, Mercado Libre.

El contexto macroeconómico acompaña este tipo de jugadas. En octubre, las importaciones de bienes de consumo alcanzaron un máximo histórico, con 1.194 millones de dólares y una suba interanual cercana al 50%. La categoría que más creció fue la que el Indec etiqueta como “Resto”, impulsada por las compras que llegan por courier. Ese canal es el que alimenta buena parte de la oferta de plataformas asiáticas, con paquetes que entran al país en pequeños envíos pero con un volumen total cada vez mayor.

La reacción empresaria ya venía en marcha antes del anuncio de Shopee. La Cámara Industrial Argentina de la Indumentaria impulsa un proyecto de ley conocido como “anti-Shein”, orientado a regular la importación masiva de productos vendidos online desde el exterior. La Cámara Argentina de Comercio Electrónico, por su parte, reclama una revisión de la carga tributaria local, especialmente de Ingresos Brutos, argumentando que los vendedores formales compiten en desventaja frente a productos que llegan con menos impuestos y menos controles.

En paralelo, Amazon eligió este momento para presentar Amazon Bazaar, una aplicación específica para productos de bajo precio, con foco en ropa, hogar y artículos de uso cotidiano, muchos de ellos por debajo de los 13.500 pesos. El resultado es un ecosistema donde el precio de referencia se construye cada vez más en plataformas globales y cada vez menos en góndolas físicas o comercios de cercanía.

El caso chileno funciona como advertencia sobre los límites del modelo. A fines de octubre, Shopee dejó de operar en ese país luego de que el gobierno comenzara a aplicar IVA a las ventas de bienes en el exterior de hasta 500 dólares realizadas de forma remota. La decisión muestra que el crecimiento acelerado de estas plataformas puede topar con cambios regulatorios abruptos cuando los estados buscan recuperar recaudación o nivelar la cancha con los actores locales.

Para la Argentina, y en particular para provincias con fuerte entramado pyme como Santa Fe, el regreso de Shopee abre una discusión que excede la novedad tecnológica. Las cadenas textiles, de calzado, jugueterías, comercios de artículos para el hogar y vendedores online que operan dentro del país quedan expuestos a una competencia cuyo principal diferencial no es la logística local, sino la capacidad de ofrecer productos importados baratos en grandes volúmenes.

El relanzamiento de la plataforma promete, en el corto plazo, más opciones y mejores precios para los usuarios habituales del comercio electrónico. El interrogante de fondo es si el sistema podrá construir reglas claras que permitan sostener esa ventaja para el consumidor sin desarmar a los productores y comercios que trabajan dentro de las fronteras. La respuesta no vendrá de una sola promoción de Black Friday, sino de cómo se escriban las normas del juego en los próximos meses.

 

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