Atención veterinaria gratuita en febrero: cómo funciona el operativo fijo y la jornada territorial en Santo Tomé

En 10 segundos:
Qué pasó: Santo Tomé despliega durante febrero un operativo integral de atención veterinaria gratuita.
Qué cambia desde hoy: Se amplía el acceso a castraciones y cuidados básicos con turnos por llegada y jornada territorial.
A quién le pega: A vecinos y vecinas con animales de compañía, especialmente en zonas con menor acceso.
Qué mirar ahora: La capacidad de sostener el esquema como política pública preventiva.

Santo Tomé, 1 de febrero de 2026.

Durante febrero, el municipio de Santo Tomé puso en marcha un esquema de atención veterinaria gratuita que combina presencia sostenida, planificación territorial y un enfoque preventivo que apunta a un problema estructural: el cuidado responsable de animales de compañía como parte de la salud comunitaria. El operativo articula una unidad veterinaria de atención fija con una campaña masiva focalizada en barrios, apoyada por un trabajo previo de relevamiento y comunicación directa.

La Unidad Veterinaria de Atención Fija funciona en el ex INALI, ubicado en Maciá 1933, y opera con turnos por orden de llegada. El cronograma semanal establece atención los lunes, miércoles y viernes de 8 a 11 horas, y los martes y jueves de 13 a 16 horas. El dispositivo ofrece servicios gratuitos de castración, vacunación antirrábica, desparasitación, atención básica y tratamiento antisárnico, cubriendo el núcleo de las prácticas preventivas más demandadas por la población.

El segundo componente del esquema es una campaña masiva de atención focalizada que tendrá lugar el sábado 21 de febrero, de 8 a 13 horas, en el barrio Los Hornos, con sede en la Iglesia Misión Cristiana Evangélica. A diferencia de los operativos aislados, esta jornada se apoya en un abordaje territorial previo, que incluye censos y visitas informativas durante los días anteriores. La lógica es clara: anticipar la demanda, ordenar la asistencia y garantizar que los servicios lleguen efectivamente a quienes más los necesitan.

En materia de castraciones, el municipio estableció un protocolo preciso. Los animales deben tener al menos seis meses de vida, concurrir con una persona mayor de edad que presente DNI y cumplir con un ayuno sólido y líquido de doce horas. En el caso de hembras con cría, se exige un plazo mínimo de sesenta días. Los gatos deben ser trasladados en transportadora o bolso ventilado, mientras que los perros deben asistir con collar y correa, y bozal si corresponde. Además, se solicita llevar una manta para el período posterior a la cirugía, y se informa previamente sobre los riesgos anestésicos.

Este nivel de detalle no es accesorio. En políticas de salud animal, la claridad operativa y la previsibilidad son condiciones necesarias para sostener la confianza de los vecinos. La experiencia muestra que los programas que fracasan no lo hacen por falta de recursos técnicos, sino por desorganización, información incompleta o discontinuidad en el tiempo.

El operativo de febrero se inscribe en una estrategia más amplia de tenencia responsable. La castración temprana, la vacunación antirrábica y la desparasitación sistemática no solo reducen la población animal no controlada, sino que impactan directamente en la convivencia urbana, la seguridad sanitaria y la prevención de enfermedades zoonóticas. En ese sentido, la política veterinaria deja de ser un servicio accesorio para convertirse en una herramienta de gestión urbana.

Desde el municipio destacan que la combinación entre un punto fijo y jornadas territoriales permite equilibrar dos necesidades: garantizar atención permanente y, al mismo tiempo, llegar a barrios donde las barreras de acceso suelen ser mayores. La clave está en no pensar el territorio solo como lugar de ejecución, sino como instancia previa de escucha, información y organización comunitaria.

El esquema también incorpora canales claros de denuncia. Ante situaciones de maltrato o crueldad animal, los vecinos pueden comunicarse con el 911 durante las 24 horas. Para incumplimientos vinculados al programa municipal de tenencia responsable, se encuentra habilitada una línea específica de lunes a viernes, de 9 a 20 horas. La existencia de estos canales refuerza la idea de corresponsabilidad entre Estado y ciudadanía.

En términos de gestión, febrero funciona como un mes de alta demanda. Las temperaturas elevadas, el recambio estacional y el aumento de animales en la vía pública suelen tensionar los servicios disponibles. La decisión de concentrar esfuerzos con un cronograma definido y una jornada masiva planificada busca anticiparse a ese escenario, evitando respuestas improvisadas.

La política veterinaria municipal, cuando logra sostenerse en el tiempo, produce efectos que van más allá del dato inmediato. Cambia hábitos, reduce conflictos barriales y construye una relación distinta entre vecinos, animales y espacio público. El desafío, como siempre, no está en anunciar operativos, sino en convertirlos en rutina institucional.

La apuesta de Santo Tomé durante febrero va en esa dirección: un esquema claro, servicios concretos y presencia territorial como base de una política pública que entiende la salud animal como parte de la vida cotidiana de la ciudad.

 

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