El comercio electrónico cerró 2025 con una señal clara: dejó de ser un complemento del consumo tradicional para convertirse en un eje central del mercado. La facturación del sector creció un 60% interanual en términos nominales, superando ampliamente a la inflación y confirmando un cambio sostenido en la forma en que se compran bienes y servicios en el país.
Los datos surgen del Estudio Anual de Comercio Electrónico elaborado por la Cámara Argentina de Comercio Electrónico, que relevó el desempeño del canal digital a partir de encuestas a casi 200 empresas de distintas industrias. El volumen total facturado alcanzó los $35,3 billones, con subas también en cantidad de unidades vendidas y en el ticket promedio.
El crecimiento no fue solo monetario. Durante el año se comercializaron 645 millones de productos a través de plataformas online, un incremento superior al 28% respecto de 2024. La cantidad de órdenes avanzó de manera más moderada, lo que marca un rasgo central del período: menos compras, pero más concentradas y de mayor valor.
Ese comportamiento se refleja en el ticket promedio, que trepó a $143.128, con una suba interanual del 55%. Parte de ese aumento responde a la recomposición de precios, pero otra parte está asociada a un consumidor que agrupa compras, compara más y prioriza conveniencia antes que frecuencia.
En términos de facturación, el liderazgo quedó en manos de Pasajes y turismo, una categoría que recuperó dinamismo y aprovechó la digitalización total del proceso de compra. Le siguieron alimentos y bebidas, tecnología, artículos para el hogar y electrodomésticos, rubros que ya operan con lógica online integrada y altos niveles de adopción.
El ranking cambia cuando se observa la cantidad de unidades vendidas. Allí, alimentos y bebidas encabezan con comodidad, seguidos por herramientas y construcción, hogar y jardín, y electrodomésticos. El dato refuerza una tendencia que viene consolidándose: el canal digital dejó de estar asociado solo a bienes durables y pasó a ocupar un lugar cotidiano en el consumo básico.
Desde la CACE señalan que el desempeño del sector debe leerse con múltiples variables en juego. Según su presidente, Andrés Zaied, la expansión del comercio electrónico refleja tanto la madurez del canal como un consumidor más informado y selectivo, que obliga a las empresas a mejorar servicio, logística y propuesta de valor.
Ese cambio de comportamiento es clave para entender el fenómeno. El crecimiento ya no está empujado únicamente por promociones o eventos puntuales, sino por una racionalidad de compra más estable: comparación de precios, búsqueda de personalización y mayor tolerancia a esperar si el beneficio lo justifica.
Los resultados preliminares del estudio anticipan un escenario donde el comercio online seguirá expandiéndose, pero con exigencias más altas. La competencia ya no pasa solo por vender, sino por cumplir, entregar y sostener confianza en un mercado donde el consumidor digital dejó de ser experimental y pasó a ser estructural.


