El video que inauguró YouTube ahora es una pieza de museo en Londres

En 10 segundos:
Qué pasó: El primer video publicado en YouTube ingresó a la colección del V&A de Londres.
Qué cambia desde hoy: el museo reconoce a la interfaz web y al video amateur como patrimonio cultural.
A quién le pega: al mundo del diseño digital, la cultura online y la economía de creadores.
Qué mirar ahora: cómo los museos integran plataformas digitales recientes a sus colecciones.

Londres, 20 de febrero de 2026.

Un video de 19 segundos grabado frente a unos elefantes pasó de ser una curiosidad de internet a una pieza de museo. El Victoria and Albert Museum decidió incorporar a su colección permanente “Me at the zoo”, el primer contenido publicado en YouTube el 23 de abril de 2005.

La obra se exhibe en la galería Design 1900-Now, dedicada a objetos que marcaron la evolución del diseño moderno y contemporáneo. El museo no solo presenta el clip original, sino también una reconstrucción de la interfaz de YouTube de mediados de los 2000: botones, tipografías, disposición de comentarios y navegación básica.

El trabajo demandó 18 meses de conservación digital. El equipo del V&A buscó replicar la experiencia de usuario tal como era en los primeros días de la plataforma, cuando la idea de que cualquier persona pudiera publicar videos sin intermediarios todavía era experimental.

El video está protagonizado por Jawed Karim, uno de los cofundadores de la empresa. En la grabación, Karim aparece frente a los elefantes del zoológico de San Diego y pronuncia una frase simple que terminó marcando el inicio de una transformación cultural: la posibilidad de registrar y compartir momentos cotidianos a escala global.

En 2005, YouTube proponía un modelo distinto al de los medios tradicionales. No había estudios, grillas ni programación centralizada. El valor estaba en la publicación directa y en la circulación viral. Dos décadas después, ese sistema derivó en una economía de creadores que mueve miles de millones de dólares y reconfiguró industrias enteras, desde la música hasta el periodismo.

La decisión del museo británico amplía la definición de patrimonio. Ya no se trata solo de objetos físicos o piezas artísticas tradicionales. La interfaz digital, la lógica de navegación y el diseño de experiencia también forman parte de la memoria cultural contemporánea.

Que un clip casero termine en una vitrina institucional revela un cambio más profundo: internet dejó de ser novedad tecnológica para convertirse en historia documentada. La pregunta ahora es qué otras piezas digitales recientes —redes sociales, memes, videojuegos, plataformas emergentes— pasarán del presente inmediato al archivo permanente.

 

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