En 10 segundos:
Qué pasó: Santa Fe perdió 2.275 empleadores entre noviembre de 2023 y noviembre de 2025.
Qué cambia desde hoy: el retroceso revela un debilitamiento del entramado productivo provincial, especialmente entre las pymes.
A quién le pega: a pequeñas empresas, trabajadores industriales y sectores vinculados a la producción de bienes.
Qué mirar ahora: evolución de la actividad económica, la recuperación del empleo registrado y el comportamiento de la industria.
Santa Fe, 6 de marzo de 2026.
La provincia de Santa Fe perdió 2.275 empleadores en los últimos dos años, una cifra que equivale a casi tres empresas que dejaron de operar por día en ese período. El dato surge de un informe elaborado a partir de estadísticas oficiales del sistema nacional de la Superintendencia de Riesgos del Trabajo.
Según el relevamiento, la cantidad de empleadores registrados pasó de 50.608 en noviembre de 2023 a 48.333 en noviembre de 2025. La caída refleja un deterioro progresivo en el tejido productivo provincial durante un contexto económico marcado por recesión, inflación y retracción del consumo.
El análisis fue realizado por el abogado y ex ministro de Trabajo provincial Juan Manuel Pusineri, quien revisó la evolución de los registros laborales en Santa Fe. Los datos muestran que el impacto no fue homogéneo dentro del entramado empresarial.
La contracción se concentró casi por completo en las empresas de menor tamaño. Las firmas que emplean entre uno y diez trabajadores registraron una disminución de 2.310 empleadores, lo que explica prácticamente la totalidad del retroceso.
En cambio, las empresas medianas y grandes mostraron variaciones leves en sentido positivo. Las firmas de entre 10 y 100 trabajadores sumaron 26 empleadores, las de entre 100 y 500 trabajadores registraron siete más, y las de más de 500 empleados crecieron en apenas dos casos.
Ese comportamiento refleja una característica habitual en contextos de recesión económica: las pequeñas unidades productivas son las primeras en resentirse frente a caídas del consumo, aumento de costos o restricciones financieras.
El informe también analizó la evolución por sectores de actividad. Allí aparece con claridad que el retroceso impacta sobre todo en áreas vinculadas a la producción de bienes y a los servicios que orbitan alrededor de esa dinámica.
Los servicios en general registraron la mayor caída, con 1.489 empleadores menos. A esa cifra se suman retrocesos en la industria manufacturera, que perdió 288 empresas, y en el sector agropecuario y extractivo, con 234 empleadores menos.
La construcción también mostró un retroceso significativo con 127 empleadores menos, mientras que el comercio y las actividades de reparación registraron una caída de 107 empresas.
En sentido contrario, solo algunos sectores presentaron leves incrementos. Información y comunicaciones sumó cinco empleadores, mientras que la administración pública nacional registró un aumento marginal de uno.
La evolución del empleo acompaña esa tendencia. En el mismo período analizado, la provincia perdió 10.278 puestos de trabajo registrados.
Las mayores caídas se concentraron nuevamente en sectores productivos vinculados a la generación de bienes. La industria manufacturera perdió 7.845 puestos de trabajo, mientras que la construcción registró 1.022 empleos menos.
El transporte y almacenamiento también evidenció una reducción significativa con 1.041 trabajadores menos, una señal de que la retracción de la actividad productiva termina impactando en cadenas económicas más amplias.
La lectura que surge del informe es que la estructura económica provincial perdió principalmente pequeñas unidades productivas, aquellas que suelen ser más sensibles a los cambios en el ciclo económico.
Ese proceso no solo afecta a las empresas en sí mismas, sino también a las redes de proveedores, trabajadores y actividades vinculadas que dependen de su funcionamiento.
El contexto macroeconómico nacional aparece como uno de los factores centrales detrás de este comportamiento. La desaceleración de la actividad económica impacta tanto en el consumo interno como en las decisiones de inversión y contratación de personal.
Ese mismo escenario ya empieza a reflejarse en las cuentas públicas provinciales. El ministro de Economía de Santa Fe, Pablo Olivares, advirtió que los recursos provenientes de la coparticipación federal registraron una caída del 8 % en términos reales durante el primer bimestre del año.
La baja se explica principalmente por la menor recaudación nacional, en especial en impuestos ligados al consumo como el IVA, que suelen funcionar como un termómetro del nivel de actividad económica.
Aunque los tributos provinciales también muestran señales de desaceleración, el impacto más visible aparece en los fondos que llegan desde la Nación a través del sistema de coparticipación.
Pese a ese escenario, el gobierno provincial sostiene que mantendrá políticas de alivio fiscal, la continuidad de la obra pública y el financiamiento de servicios esenciales como salud, educación y seguridad.
Mientras tanto, los números del informe muestran un movimiento silencioso pero profundo en la estructura productiva santafesina. Empresas pequeñas que desaparecen, empleos que se pierden y sectores industriales que empiezan a reducir su tamaño.
Un proceso que, más allá de las discusiones políticas o económicas, termina teniendo un impacto concreto en el entramado laboral y empresarial de una de las provincias productivas más importantes del país.

