Pérez, 17 de marzo de 2026
El disparo no fue aislado. Ocurrió en un punto reconocible del barrio y en una franja horaria donde todavía hay movimiento. La escena vuelve a ubicarse en Cabín 9, en la localidad de Pérez, y repite una lógica que ya se vio en los últimos días.
El ataque se produjo en la intersección de Hudson y El Jacarandá, a pocos metros del ingreso al Club Estudiantes. Según las primeras informaciones, dos personas en moto pasaron por el lugar y abrieron fuego contra un hombre identificado como “Chicho”. Recibió al menos seis disparos, entre el tórax y las piernas.
Un móvil del Sies lo trasladó consciente al Hospital Centenario, donde permanece internado. El dato clínico, en este contexto, no cierra la escena: la completa. Porque el episodio aparece encadenado a otros hechos recientes ocurridos en el mismo sector.
A unos 700 metros, el domingo por la noche, fue asesinada Noelia Ojeda, de 39 años, tras recibir múltiples disparos. Según fuentes de seguridad, ese crimen se inscribe en disputas entre grupos criminales que operan en la zona. En esa misma línea también se menciona un homicidio anterior, el de Walter “Teta” Dilzen, ocurrido en diciembre.
La reiteración en pocos días, con distancias cortas entre los hechos, configura un patrón más que una sucesión casual. Cambian los nombres, se repite el escenario. La violencia no irrumpe: circula dentro de un perímetro cada vez más delimitado.
Cabín 9 queda así en el centro de una dinámica que no se explica por un episodio puntual, sino por una continuidad que empieza a consolidarse. El desafío ya no es interpretar cada hecho por separado, sino entender qué sostiene la cadena.