Un duro informe sobre la conexión de la policia provincial y las drogas.

Con la firma de Mauro Aguilar, corresponsal en la ciudad de Rosario, el diario Clarín publicó ayer un durísimo informe sobre la policía de la provincia de Santa Fe, a la cual califica «estar sospechada de todo tipo de delitos», siendo además el titular central de la nota contundente en cuanto a su elevado poder de síntesis para describir una supuesta situación: «Drogas, robos y coimas: la trama criminal de la Policía de Santa Fe».

Se destaca en el desarrollo del informe a dos ex jefes policiales sancionados por su conexión con el narcotráfico, quienes fueron separados de la fuerza por cometer el delito de «informantes» de bandas narcos. Se trata de Gustavo Pereyra (apodado Gula), quien tenía a su cargo la Subsecretaría de Investigación Criminal de la policía santafesina, y del comisario Carlos Schmidt, oficial que estaba a cargo de la Comisaría 19 de la ciudad de Rosario y fue detenido el mes anterior.

Dice textualmente la nota: «Lo conocían como “Gula”, un alias que aludía a su baja estatura. Pero al comisario inspector Gustavo Pereyra, el hombre que tenía a cargo la Subsecretaría de Investigación Criminal de la Policía santafesina, no lo llamaban de esa manera sólo sus colegas: algunos de los delincuentes más temidos en Rosario tenían familiaridad con ese apodo. Es que el oficial estaba a cargo de la obtención de datos que permitieran golpear al delito local. Pero, de acuerdo a una investigación judicial, él los usaba para actuar como un engranaje clave en la estructura de “Los Monos”, la mayor organización narco del sur provincial: le proporcionaba información clave para que el grupo operara con libertad y protección. A través de un subordinado, anticipaba allanamientos o detallaba la suerte que corrían personas ejecutadas por sicarios de la banda. Al comisario se lo considera miembro de la asociación ilícita montada por “Los Monos”, la misma situación en la que ya cayeron otros 11 integrantes de la Policía santafesina. A fines de septiembre, “Gula” fue detenido. El es apenas un eslabón más de una larga cadena de policías provinciales vinculados con el delito y, por ello, pasados a disponibilidad.

233 ESTE AÑO  Y 115 EN 2014
«Un dato permite dimensionar el problema: en lo que va de este año fueron echados de sus cargos 233 oficiales, cuando en todo 2014 habían sido 115. El total del personal que hoy está en situación de disponibilidad asciende a 829.Si se toman en cuenta las causas penales, desde que en Santa Fe empezó a usarse el nuevo sistema procesal –incorporó la oralidad, en febrero de 2014– hasta junio de este año, hubo 1.589 policías involucrados en casos criminales.
«El 4 por ciento de los policías apartados de sus cargos, de acuerdo al relevamiento de la Secretaría de Control de las Fuerzas de Seguridad, lo fue por sus vínculos con el narcotráfico, uno de las principales causas para explicar el número creciente de asesinatos en Rosario y en la capital. En el 27 por ciento del total de policías apartados la causa es delitos contra la administración pública. Le siguen el rubro “otros” (24%), delitos contra la propiedad (15%), contra las personas (10%) y contra la libertad (9%).
«El caso del comisario Carlos Schmidt, otro de los que estalló este año, es similar al de “Gula” Pereyra. El oficial tenía a cargo la seccional 19° de Rosario y fue detenido el mes pasado. De acuerdo a escuchas judiciales, integraba un grupo que cayó con 100 kilos de cocaína. El jefe de esa banda era Walter Jure, conocido narco de estrechas relaciones con Thierry Polus –“El Rey de la Marihuana”– y con Ramón “Monchi” Machuca, uno de los líderes de “Los Monos”.
«Schmidt ofrecía, como Pereyra, protección y datos. En las escuchas se advierte que trataba a los narcos con “familiaridad” y que había una “recíproca confianza”. En uno de los llamados, Jure le dice a un subordinado que vaya a ver a Schmidt y que le entregue 8.000 pesos y su nuevo número de teléfono. El oficial terminó apartado de su cargo y detenido.
«Al pedido de pase a disponibilidad se llega cuando existe un estado de sospecha. Esa decisión implica el retiro de la placa identificatoria y del arma, y la aplicación de descuentos de entre el 25 y el 50 por ciento en el sueldo. Se trata de una medida provisoria mientras se avanza en investigaciones judiciales y administrativas. Si al agente se lo sanciona judicialmente, es destituido. De los 348 apartados desde el año pasado sólo en dos casos se llegó a pedir la destitución. Lejos de los casos más emblemáticos existen cientos de irregularidades detectadas. Entre mayo de 2014 y junio de este año se realizaron 432 inspecciones a comisarías santafesinas y se abrieron 2.629 expedientes por irregularidades. Desde octubre del año pasado, cuando se instaló una línea gratuita para denunciar a los agentes, se recibieron 1.720 llamados. La Secretaría de Control trabaja junto a la División de Asuntos Internos. La componen 120 agentes, que deben supervisar la tarea de los 22.000 integrantes de la Policía en toda Santa Fe.
«La connivencia policial con el delito se exhibe en decenas de casos. El mes pasado se detuvo en dependencias del Gran Rosario a un comisario y a otros cuatro policías por integrar una banda que robaba bancos, participaba de entraderas y tenía vinculación con la venta de drogas. Reiterados casos de gatillo fácil, fugas de detenidos o hasta el escandaloso episodio con una menor que fue ingresada en la celda donde estaba el hombre que la violó, conforman algunas de las causas que explican los 348 policías pasados a disponibilidad desde 2014».

 

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