Aire de Santa Fe dialogó con el titular de la Asociación Soles, que junto a la Fundación Ángeles y la Fundación María Echenique proponen enfrentar el cáncer infantil con «esperanza, determinación, amor a la vida y alegría, para oponerle una feroz resistencia con una enorme herramienta que es la actitud».
El cáncer infantil es una de las enfermedades más difíciles de transitar, especialmente cuando el paciente es un niño muy pequeño. Sin embargo, la Asociación Civil Soles, la Fundación Ángeles y la Fundación Maria Echenique lanzaron una campaña que propone “pintarle la cara al cáncer infantil”. A partir de la iniciativa, trabajan en distintos hospitales infantiles del país, donde apoyan a las familias y acompañan a los niños con todo tipo de juegos para mejorar su estado de ánimo.
Desde Aire de Santa Fe dialogamos con Federico Quevedo, de la Asociación Civil Soles, que trabaja en el hospital de Niños de la ciudad de Córdoba. “La campaña postula la idea de que es muy importante la actitud para enfrentar la enfermedad. Si bien en los casos que abordamos nosotros son chicos los que padecen el cáncer, es toda la familia la que debe afrontar la situación. No sólo el tratamiento farmacológico cura, una buena actitud ayuda muchísimo a que los tratamientos funcionen”, explicó Quevedo en A Media Tarde.
El entrevistado sostuvo que “Pintale la cara al cáncer es postular otra manera de vivir el cáncer, si bien no es algo sencillo” y añadió que “el adulto lo sufre más, porque al crecer adoptamos la idea de que el cáncer es algo fatal y terrible. En cambio, los niños no tienen esa idea formada, entonces transitan mejor la enfermedad”, explicó.
El trabajo de la Asociación Soles frente al cáncer infantil
En cuanto al trabajo que realiza la Asociación que preside, Quevedo detalló: “Jugamos con los chicos internados, les llevamos juegos, pintamos juntos, charlamos pero no hablamos ‘de cáncer’ con ellos. Si bien tienen los sufrimientos físicos, psicológicamente están mejor que los adultos”. Además, indicó cómo asisten a las familias: “les damos de comer a los padres mientras tienen a sus hijos internados. También sostenemos una casa cerca del Hospital, donde se quedan los chicos que deben hacerse controles y no pueden volver a su ciudad de origen por un tiempo”. Finalmente, sostuvo: “Tanto los payamédicos como nosotros venimos a suplir un vacío que hay en el sistema médico, ya que en general no hay dispositivos de contención para las familias, especialmente cuando se trata de personas de entornos sociales vulnerables”, indicó.



