Tras un encuentro con el Sumo Pontífice, el Subsecretario de Juventud dijo que «no es cierto» que Bergoglio crea que «en la Argentina vivamos un clima como el de 1955», cuando derrocaron a Perón
Este viernes, tras reunirse con el papa Francisco, la líder de las madres de Plaza de Mayo renovó sus críticas al gobierno de Mauricio Macri. Además, luego del encuentro, Hebe de Bonafini declaró que «el Papa estaba triste» porque la situación actual de la Argentina «lo hace acordar a 1955», cuando Juan Domingo Perón fue derrocado por un golpe militar. «Él no esperaba que pase nada de esto», dijo.
Sin embargo, este domingo apareció una nueva versión. Pedro Robledo, subsecretario de Juventud y presidente de la juventud PRO, se entrevistó en el Vaticano con el Sumo Pontífice y a la salida del encuentro manifestó que, en realidad, «no es cierto» que el jefe de la Iglesia Católica crea que «en la Argentina vivamos un clima como el de 1955».
«Me acerqué a Francisco y le conversé al oído para decirle que confiara en nuestro gobierno, que estábamos trabajando para los que menos tienen y que no crea en los que dicen lo contrario», relató Robledo. Y el joven dirigente agregó: «Le dije que no es cierto que somos la derecha, y que se quede tranquilo que estamos trabajando por la unidad, para al menos intentar disminuir la grieta».
«El Papa me pidió que sigamos trabajando en conjunto y por la paz de todos», concluyó el presidente de la Juventud PRO.
Tras el revuelo que causó la «revelación» de Bonafini, el obispo emérito de San Isidro, Jorge Casaretto, había manifestado que la líder de las madres de Plaza de Mayo «no es ella la persona más indicada para informarle al Papa cómo está la Argentina». «Nosotros somos mejores informantes que Hebe de Bonafini para que el Papa conozca lo que pasa en la Argentina», completó en nombre de la Iglesia.
Para el referente de la Comisión Episcopal, el motivo por el cual el papa Francisco recibió a la representante de Madres de Plaza de Mayo fue más que nada «una cuestión de carácter personal en donde puso de manifiesto la dimensión de la misericordia al recibir a una persona que lo ha insultado». En esta línea, Casaretto resaltó la actitud del Papa al decir que con el recibimiento «reproduce el Evangelio al recibir a una persona que lo trató muy mal» cuando Bergoglio era cardenal en Argentina.



