Logró bajar la tasa un punto y medio, pero quedan 138 mil millones que Hacienda intentará captar con una Letra, para que no se pasen al dólar.
El Banco Central cerró este martes la licitación de Lebacs con una renovación de $201.701 millones de valor nominal, de las cuales la mayoría se concentró en la Letra a 35 días. La Letra que vence el próximo 19 de septiembre tuvo una tasa de corte de 45,04%, es decir 146 puntos básicos menos que el 46,5% de la última licitación.
«El BCRA ofreció LEBACs por un monto máximo de VN $ 230.000 millones a participantes (residentes y no residentes) que no son entidades financieras. Las propuestas alcanzaron un nivel de VN $ 213.673 millones, adjudicándose VN $ 201.701 millones», comunicó el organismo que preside Luis Caputo.
Para captar parte de los 328.000 millones de Lebacs no renovadas, el Ministerio de Hacienda anunció que mañana recibirá ofertas para una Letra capitalizable mensualmente que vence en el mes de noviembre (105 días) y rinde un 3% nominal mensual, un 42,6% anual y también de una Letra a un plazo de 224 días (marzo de 2019) que rinde de 2,85% nominal mensual o 40,1% anual.
La idea de la autoridad monetaria era reducir en $300.000 millones la cantidad de Letras del Banco Central (Lebacs) en circulación, renovando hasta $230.000 millones del total de $528.000 millones de estos instrumentos que vencían este supermartes.
Como adelantó LPO, unas $200.000 millones de estas Letras estaban en manos de entidades bancarias que ahora deberán suscribir Letras de Liquidez a 7 días (Leliq) o Notas del Banco Central a un año (Nobacs), una tasa fija y la otra a tasa variable. Para estas últimas, el BCRA resolvió dejar desierta la licitación, ya que los bancos ofrecieron menos de 12.000 millones de pesos de valor nominal.
«Por su parte, el BCRA ha decidido dejar desiertas las licitaciones de NOBACs tasa fija y tasa variable, cuyas propuestas alcanzaron VN $ 11.955 millones. Estos instrumentos podían ser suscriptos únicamente por entidades financieras», precisó la autoridad monetaria.
Este resultado había sido adelantado por el mercado porque los bancos no estaban en condiciones de liquidez suficientes como para pasarse a instrumentos de un mes a doce meses de plazo. Según estimó el ex JP Morgan, Hernán Arbizu, el principal riesgo de este desarme de Lebacs es que primero el Gobierno obligó a los bancos invertir en estos instrumentos una porción de los encajes y ahora les exige que sacrifiquen liquidez de corto plazo para afrontar las necesidades de sus depositantes y dejen ese dinero invertido en el Banco Central a plazos más largos.
Para las otras dos Lebacs, la Letra a 63 días y la Letra 98 días, las tasas de corte se ubicaron en 45% y 43,75% nominal anual respectivamente. Esta vez no hubo Letras a más largo plazo porque el Banco Central busca que no queden más de estos instrumentos en circulación después de diciembre porque los considera el único elemento remanente de expansión monetaria, y por ende, de inflación.
Hasta el momento el Banco Central no informó la variación de Leliq -que hasta el pasado 10 de agosto ascendían a $84.623 millones-, por lo que no hay estimaciones oficiales de la expansión monetaria resultante del desarme de Lebacs de hoy. De todos modos los economistas consideran que la totalidad de los $200.000 millones en manos de bancos irán a las Leliq, por lo que el monto final de Lebacs más sus respectivos intereses, sería de unos $138.000 millones.
«Probablemente los bancos pasen al instrumento de más corto plazo porque Caputo les puso una zanahoria al subir la tasa del 40 al 45%», sostuvo Federico Furiase, director de la consultora Eco Go y profesor de la Maestría en Finanzas de la UTDT.
«Por ende, la expansión monetaria va a ser de unos $130.000 millones más sus intereses, veremos mañana si estos instrumentos se pasan a las Letras del Tesoro, se monetizan o si van al dólar. Lo importarte es entender que este desarme acelerado de Lebacs -que hace falta para poder reducir la incertidumbre y el crecimiento de la base monetaria- en el corto plazo, tiene costos: si se monetiza puede complicar la inflación, puede pasarse a dólares ya sea empujando la cotización como no, o sea, sin pasar por el mercado de cambios y optando por bonos en dólares; y si van al dólar billete, pueden depreciar más el peso o costarle reservas al Banco Central», sintetizó Furiase.



