La UNL refuerza su modelo de solidaridad científica: una red de raciones nutritivas para comedores sociales

La Universidad Nacional del Litoral (UNL) relanza su programa de «Asociado Solidario» e invita a personas, empresas e instituciones a sumarse con una contribución mensual voluntaria que se traduce directamente en raciones de alimentos destinados a organizaciones sociales de Santa Fe y la región. La iniciativa, activa desde 2007, vincula ciencia, compromiso y comunidad en torno a un eje estratégico: mejorar la nutrición desde el conocimiento.

El esquema es simple, pero potente: por cada aporte mensual, la Planta de Alimentos Nutritivos de la UNL produce y distribuye guisos, arroces y formulaciones desarrolladas con criterios técnicos precisos, sin sal agregada y con alto valor nutricional, que no requieren cadena de frío. La producción se articula con instituciones que sostienen comedores o programas alimentarios, y se complementa con capacitaciones que aseguran una correcta preparación de los productos.

Actualmente, cada ración tiene un valor de 450 pesos y se puede donar en módulos de 5, 10, 20, 100 o 200 por mes. La modalidad de pago es variada —débito, mercado pago, tarjetas— y se accede a través de un formulario digital. Para el rector de la UNL, Enrique Mammarella, esta política representa algo más que un mecanismo solidario: “Queremos seguir sumando voluntades para acompañar el trabajo que realizan muchas organizaciones sociales y comunitarias con las que nos vinculamos”.

La propuesta trasciende la asistencia. Se trata de una estrategia sostenida desde el Programa de Alimentos de Interés Social, donde se articulan docencia, investigación y extensión. Cada alimento producido condensa el trabajo de equipos interdisciplinarios que transforman hallazgos de laboratorio en productos listos para acompañar la vida cotidiana de miles de familias. Bajo el sello “IUPI”, la planta desarrolla guisos de lentejas, arroz y fideos, versiones especiales de arroz (como primavera o cuatro quesos), puré instantáneo de papas mejorado nutricionalmente y premezclas para carnes. Están en fase de prueba nuevas sopas, postres y otras formulaciones.

Más que alimentos, el programa entrega herramientas. Las capacitaciones a cocineros comunitarios, la elaboración de recetarios adaptados y el acompañamiento técnico son parte del ecosistema de esta política pública universitaria. En un contexto de emergencia social persistente, la UNL refuerza así un modelo de innovación con anclaje territorial, donde el saber circula para resolver problemas reales.

La campaña de Asociado Solidario no sólo convoca a donar: interpela sobre cómo las universidades públicas pueden —y deben— incidir en la vida concreta de sus comunidades. En este caso, con el poder de una ración bien diseñada, que respeta las tradiciones culinarias, mejora la salud y fortalece el tejido social.

 

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