Se realizó el primer cónclave en UPCN: para la semana que viene esperan un encuentro aún mayor.
El modelo de unidad que el peronismo puso en práctica para las elecciones busca tener su reflejo en el mundo sindical, un terreno, al menos, riguroso. La visita de Hugo Moyano a UPCN fue un símbolo de esa unión que Alberto Fernández encabeza y pregona desde el Frente de Todos.
La reunión entre la mesa chica de la CGT y dirigentes moyanistas duró más de dos horas y expusieron los 15 presentes bajo un solo paraguas: dejar de lado las diferencias del pasado. En los álbumes de la posteridad el marco de la foto del encuentro de este martes quedará vacío.
Ninguna cámara registró el interior de Moreno al 1300, sede de los estatales. Allí, a las 16 en punto llegó Hugo Moyano. Su sector estuvo representado por Sergio Palazzo (La Bancaria), Juan Pablo Brey (Aeronavegantes), Raúl Durlos (SOMU), Mario Manrique (Smata), Domingo Moreyra (ceramistas) y Omar Plaini (Canillitas).
Un cónclave al mediodía entre los dirigentes puso sobre la mesa el tema de la unidad. Hugo Moyano, quien dirigió la Confederación General del Trabajo por 12 años, busca volver con fuerzas a Azopardo. Sin dar nombres, los dirigentes del sector que aventajan al resto para una futura e hipotética conducción son tres: Pablo Moyano, Palazzo y Manrique.
Pero sus gremios abandonaron el consejo directivo por «diferencias en las estrategias de lucha», señalan fuentes sindicales. En la actualidad todo eso es cuestión del pasado. «Es el tránsito a la reunificación de la totalidad del movimiento obrero», reconoció Héctor Daer, uno de los sectretarios generales de la central.
Sus palabras fueron después de las dos horas de reunión entre los sectores. De su lado los presentes fueron José Luis Lingeri (Obras Sanitarias), el anfitrión Andrés Rodríguez, Gerardo Martínez (Uocra), Roberto Fernández (UTA), Rodolfo Daer (Alimentación), Armando Cavalieri (Comercio), Antonio Caló (UOM) y Jorge Sola (Seguros). Ausente sin aviso, Carlos Acuña, el estacionero que comanda los hilos de la central obrera.
«Más allá de estar en diversos sectores, las coincidencias son importantísimas y mayúsculas», resaltó el líder de Sanidad. «Siempre es bueno reencontrarnos y empezar a pensar cómo transitar el futuro», agregó. Héctor Daer, en declaraciones a la prensa, habló de «la superación de los matices que nos diferenciaron estos años. Hay que debatir ante el país nuevo que viene y aportar desde la CGT y el sindicalismo para el futuro».
De manera tácita, los dirigentes buscarán evitar medidas de fuerzas mayores de cara a las elecciones, porque entienden que el Ejecutivo se puede «victimizar».
El canillita Plaini habló de una «gran expectativa» respecto de la reunificación sindical para «la defensa de los derechos e intereses de los trabajadores, ante la grave crisis económico-social y política que provocó un gobierno que fracasó en su gestión». Sin fecha definida, se espera que la semana que viene exista una foto con dirigentes de ambos sectores. «Será una reunión aún más numerosa», le dijeron a Crónica desde Azopardo.
Daer y Plaini coincidieron en que la Argentina necesita «un movimiento obrero fuerte y unido para edificar un futuro país productivo, con pleno empleo y sin primarización», en tanto el líder de Sanidad explicó que el pacto social tiene dos aspectos: «En principio se tratará de emerger de la coyuntura y, luego, proyectar un acuerdo global de desarrollo».
De manera tácita, los dirigentes buscarán evitar medidas de fuerzas mayores de cara a las elecciones, porque entienden que el Ejecutivo se puede «victimizar». En esa línea, el «canciller» Plaini sostuvo que «es irracional y una locura total la propuesta de algunos sectores de convocar ahora a un paro de 24 o 36 horas», y llamó a «la racionalidad».
¿Y los movimientos?
Como un trueno que baja del cielo, la incorporación de los movimientos sociales a la CGT divide las opiniones. «Lo primero que tenemos que saber es que son ellos quienes tienen la prioridad», le dijeron a este medio desde el ala moyanista. Parece utopía, pero desde el sector empujan la adhesión de las organizaciones a una futura conducción aún más amplia.
Misma situación corre para la CTA, sobre todo la agrupada detrás de Hugo Yasky, de buen diálogo con el moyanismo. Este martes no se habló de ello, pero el tema está en agenda.



