El presidente Mauricio Macri visitó al buque rompehielos Almirante Irízar, que volverá a navegar luego de estar parado durante diez años por desperfectos, y cuando agarró el micrófono pasó un incómodo momento luego de que le gritaran que «no hay trabajo», aunque no respondió y continuó con su discurso.
«Este momento de entusiasmo, de esperanza, es contagioso. Esta mañana aterricé de los Estados Unidos y me la pasé hablando de lo que ustedes son capaces de hacer trabajando juntos. La capacidad que tienen, las ganas que tienen de salir adelante», afirmaba el mandatario, cuando le gritaron «no hay trabajo Macri».


