AlertAR, el sistema que llevará las emergencias oficiales directo al celular

El anuncio del sistema nacional de alerta temprana AlertAR marca un giro en la forma en que el Estado busca llegar a la población cuando algo grave está ocurriendo: ya no solo por medios y redes, sino con mensajes que irrumpen en la pantalla del teléfono de quienes están dentro de la zona de riesgo, sin aplicaciones ni registros previos. La apuesta oficial es que, en cuestión de segundos, una indicación concreta pueda ordenar la reacción de miles de personas al mismo tiempo.

Para Santa Fe, acostumbrada a convivir con tormentas severas, crecidas repentinas, incendios en islas y episodios de violencia que obligan a cerrar barrios o rutas, la novedad no es menor: la provincia queda incorporada a un sistema que, si funciona como se promete, puede cambiar la manera en que se gestionan las horas críticas de un temporal, un escape químico o la búsqueda desesperada de un chico desaparecido. El desafío será cómo se articulan esas alertas nacionales con los protocolos locales de Protección Civil, municipios y fuerzas de seguridad.

AlertAR se apoya en la tecnología cell broadcast, la misma que usan Chile para sus avisos sísmicos y Estados Unidos para huracanes: en lugar de enviar mensajes uno a uno, una antena emite un texto que reciben todos los dispositivos conectados a esa celda, sin importar compañía, modelo ni plan. No requiere que la persona se registre, ni entrega de datos personales; alcanza con tener el teléfono encendido y bajo cobertura, y en algunos casos podría activarse aun con el equipo apagado, según explicaron las autoridades.

En la práctica, el Ministerio de Seguridad redactará el mensaje cuando se declare una emergencia, lo enviará a través de la plataforma y las antenas de telefonía lo replicarán en el área afectada. El texto aparece como una notificación que interrumpe lo que el usuario está haciendo, pide ser leído y puede incluir instrucciones muy precisas: abandonar una zona en determinado tiempo, permanecer bajo resguardo, dirigirse a un punto seguro o estar atento a la búsqueda de una persona. El Gobierno insiste en que ese nivel de detalle es lo que hoy falta cuando la comunicación se canaliza solo por radio, TV o redes sociales.

La arquitectura institucional también es nueva. El sistema será operado por el Ministerio de Seguridad en coordinación con la Secretaría de Innovación, el Ente Nacional de Comunicaciones (ENACOM) y las empresas de telecomunicaciones. El financiamiento llega desde el Fondo de Servicio Universal, administrado por ENACOM, que ya aprobó el proyecto y destinó recursos específicos para que las compañías adapten su infraestructura y habiliten el envío de mensajes cell broadcast en todo el país.

Detrás del anuncio hay una decisión política previa: el organismo regulador formalizó en noviembre la creación del “Sistema de Alerta Temprana – AlertAR” mediante la resolución 1387/2025, donde se fija que la herramienta servirá para advertir sobre desastres naturales, fenómenos meteorológicos extremos, riesgos de seguridad pública y otras emergencias de alcance territorial. El mismo texto señala que el objetivo es reducir daños humanos y materiales mediante avisos inmediatos basados en infraestructura específica financiada con fondos del propio sector TIC.

Para provincias como Santa Fe, la implementación abre una ventana y, al mismo tiempo, una serie de preguntas concretas. ¿Quién decide desde el territorio cuándo una tormenta amerita una alerta nacional? ¿Cómo se evita el uso político del sistema, o la inflación de avisos que terminen generando desconfianza y desactivando la reacción ciudadana? ¿Qué se hará con los sectores más vulnerables, donde hay celulares compartidos, equipos viejos o problemas de señal? La respuesta no estará solo en la tecnología, sino en la coordinación entre Nación, gobiernos provinciales y municipales, y en la calidad de los protocolos ya existentes.

La otra veta es la búsqueda de personas, como en los casos que hoy se conocen bajo el paraguas de Alerta Sofía, que dependen en gran medida de la circulación en redes y medios. Con AlertAR, esos avisos podrían llegar de manera dirigida a la zona donde se supone que estuvo un menor, con descripciones y pautas claras para colaborar sin generar pánico ni confusión. En un territorio extenso y atravesado por rutas como el santafesino, esa velocidad de difusión puede ser decisiva en las primeras horas.

Lo que viene es una etapa menos visible, pero clave: pruebas técnicas, simulacros, capacitación de equipos provinciales y municipales, y una campaña de comunicación que explique a la población qué significa que el celular suene distinto un día cualquiera. En Santa Fe, donde las emergencias climáticas se combinan con una agenda de seguridad cargada, el verdadero impacto de AlertAR no se medirá en el anuncio, sino en la forma en que logre ordenar la reacción colectiva cuando el mensaje llegue a la pantalla en el peor momento posible.

 

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