El proceso se llevará a cabo en la Ciudad de Dolores en el Tribunal Oral en lo Criminal (TOC) 1 a cargo de los magistrados María Clauda Castro, Christian Rabaia y Emiliano Lázzari.
Máximo Pablo Thomsen; Ciro Pertossi; Enzo Comelli; Matías Franco Benicelli; Blas Cinalli; Ayrton Michael Viollaz; Lucas Fidel Pertossi y Luciano Pertossi están imputados del delito de «homicidio agravado por alevosía y por el concurso premeditado de dos o más personas», y también por «lesiones leves» sufridas por amigos de Fernando que estaban junto a él la madrugada del crimen.
Los diez son oriundos de la localidad bonaerense de Zárate y habían alquilado una casa en Villa Gesell.
La víctima
Fernando José Báez Sosa nació en Buenos Aires el 2 de marzo de 200. Era el único hijo del matrimonio de Silvino Báez, portero del edificio donde residen, y Graciela Sosa, cuidadora de ancianos, ambos inmigrantes paraguayos, originarios de Carapeguá, radicados en la Argentina. La familia Báez Sosa residía en el barrio porteño de Recoleta.
Fernando asistió al colegio Marianistas de Caballito como alumno becado ya que su familia no podía afrontar el costo de la cuota mensual. Después de finalizados sus estudios secundarios comenzó el Ciclo Básico Común en la Universidad de Buenos Aires para la carrera de derecho. Su madre comentó que en varias oportunidades el joven manifestó su admiración por el abogado mediático Fernando Burlando, quien tomó el caso de su asesinato, constituyéndose en la defensa de la familia.
Fernando estaba de novio con Julieta Rossi, con quien estudiaba derecho, y habría cumplido diez meses de relación unos pocos días después de su asesinato.
Luego de su muerte, sus restos fueron velados en el colegio del cual fue alumno y posteriormente inhumado en el cementerio de la Chacarita.

