Damián Barruet, el hombre detenido en mayo de 2024 por intentar abrir la camioneta oficial del presidente de la Corte Suprema, Horacio Rosatti, declaró ante el Tribunal Oral Federal N°2 en el marco del juicio oral que investiga el episodio. Durante la audiencia, Barruet intentó justificar su accionar alegando que solo se acercó al vehículo “para ver si había un celular o una computadora”, pero su versión fue rápidamente desestimada por la fiscalía.
El fiscal Diego Luciani puso en duda la espontaneidad del hecho y dejó entrever una hipótesis más grave: “Más allá del hecho, acá se busca saber qué hay detrás”, afirmó. En ese sentido, apuntó que Barruet no intentó forzar ningún otro vehículo del lugar, pese a que estaba rodeado de automóviles asignados al Poder Judicial y al estacionamiento del máximo tribunal.
Durante el interrogatorio, Luciani también puso en evidencia contradicciones del acusado: no supo responder a preguntas básicas sobre su paradero, no pudo brindar un número de teléfono de contacto y admitió portar un handy “sin usarlo para hablar con nadie”. Además, el acusado fue captado por cámaras de seguridad mientras escapaba del lugar tras ser sorprendido por un custodio armado, al que habría amenazado con un objeto punzante antes de huir.
El contexto del hecho
El intento de robo ocurrió el 30 de mayo de 2024, durante una audiencia pública en Tribunales que contaba con la presencia de Rosatti, otros jueces federales y miembros del Consejo de la Magistratura. Barruet fue visto forzando la cerradura de una Toyota SW4 oficial dentro del estacionamiento reservado a la Corte Suprema. Tras ser descubierto, escapó por calle Uruguay y fue detenido a pocas cuadras, en la intersección de Lavalle y Paraná.
Perfil del acusado
Barruet, de 47 años y oriundo de Córdoba, tenía una orden de captura vigente al momento del hecho por una causa de violencia de género contra su ex pareja. Su prontuario incluye más de una decena de antecedentes penales por robos, hurtos y resistencia a la autoridad.
Durante la audiencia también declararon dos policías y el dueño de un comercio que fue testigo presencial del intento de robo.
¿Hecho aislado o mensaje encubierto?
La hipótesis de un robo común no termina de cerrar para los investigadores. La fiscalía no descarta que Barruet haya actuado enviado por terceros para intimidar o espiar al presidente de la Corte Suprema. “No fue al voleo”, insisten desde el entorno judicial.
En paralelo, el hecho se enmarca en una serie de episodios recientes que afectaron la seguridad de Rosatti, quien recibió amenazas previas y es objeto de protección reforzada. La causa, que ya tiene pruebas audiovisuales y testigos directos, buscará ahora determinar si se trató de un ataque planificado con móviles políticos o un intento delictivo sin conexión con su investidura.


