La brecha digital docente ya entró al aula: apenas el 27% dice tener competencias básicas

En 10 segundos:
Qué pasó: solo el 27% de los docentes latinoamericanos encuestados declara tener competencias digitales básicas para uso pedagógico.
Qué cambia desde hoy: la brecha tecnológica educativa deja de medirse únicamente por dispositivos o conexión.
A quién le pega: a docentes, estudiantes, escuelas y sistemas educativos que deben integrar tecnología con sentido.
Qué mirar ahora: la formación continua, especialmente en habilidades digitales aplicadas al aula.

Santa Fe, 20 de mayo de 2026. La brecha digital en educación dejó de ser una discusión limitada a computadoras, celulares o conectividad. El nuevo punto crítico está frente al aula: la capacidad real de los docentes para convertir la tecnología en aprendizaje.

Un estudio del Banco Interamericano de Desarrollo y la Fundación ProFuturo, elaborado con la Fundación Telefónica y la Fundación “la Caixa”, reveló que apenas el 27% de los educadores de América Latina declara contar con competencias digitales básicas para el uso pedagógico de la tecnología.

El informe se basó en el autodiagnóstico de la Guía Edutec aplicado a 28.358 docentes de Colombia, Ecuador, Honduras, México, Panamá y Perú entre 2021 y 2024. La medición analizó tres dimensiones: pedagogía, ciudadanía digital y desarrollo profesional.

El dato más sensible aparece en el uso educativo. Los docentes muestran mayor apropiación de herramientas digitales para su propia formación, autoevaluación y desarrollo profesional. El salto pendiente está en el aula: seleccionar recursos, crear materiales, modificar prácticas de enseñanza y trabajar con estudiantes atravesados por pantallas, plataformas, redes, inteligencia artificial, ciberbullying, grooming y apuestas online.

La dimensión generacional también pesa. El nivel de competencia digital autopercibido alcanza su punto más alto entre los 25 y los 30 años y cae progresivamente en edades posteriores. Los docentes mayores de 55 años aparecen con menor probabilidad de alcanzar niveles básicos en las tres áreas evaluadas.

Esa diferencia plantea una escena incómoda para los sistemas educativos: la escuela necesita docentes capaces de aprender mientras enseñan. La tecnología cambia más rápido que los programas, los cargos, las capacitaciones y los diseños curriculares. En ese contexto, la formación inicial pierde peso como única garantía profesional y crece la necesidad de aprendizaje permanente.

La capacitación específica hace una diferencia clara. Según el informe, los docentes que recibieron formación en uso de tecnologías para la enseñanza tienen entre 17 y 20 puntos porcentuales más de probabilidad de alcanzar el nivel básico de competencia. Sin embargo, solo el 27,5% de los encuestados declaró haber recibido formación de ese tipo.

La brecha también aparece en ciudadanía digital. Apenas el 31% alcanza el nivel básico en uso seguro de tecnologías, una competencia decisiva cuando la escuela debe enseñar protección de datos, seguridad, convivencia digital y prevención de riesgos en línea.

Ecuador lidera entre los seis países analizados, con mejores niveles en pedagogía, ciudadanía digital y desarrollo profesional. El informe vincula ese resultado con políticas nacionales específicas y ofertas de capacitación docente a través de cursos masivos en línea.

La conclusión política y educativa es directa: repartir tecnología sin formar a quienes deben integrarla al aprendizaje deja incompleta cualquier transformación. La alfabetización digital docente ya no puede quedar como complemento. Es una condición básica para que la escuela dialogue con el presente y prepare mejor a sus estudiantes.

 

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