En 10 segundos:
Qué pasó: detuvieron a la dueña del Ford Ka que habría sido utilizado para mover el cuerpo de Agostina Vega.
Qué cambia desde hoy: la investigación amplía el foco más allá del presunto autor material del femicidio.
A quién le pega: a las personas del entorno cercano del acusado que pudieron haber participado después del crimen.
Qué mirar ahora: si aparecen nuevas imputaciones una vez levantado el secreto de sumario.
Córdoba, 9 de junio de 2026. La investigación por el femicidio de Agostina Vega empezó a correr sus límites iniciales. Lo que durante los primeros días parecía concentrarse en la responsabilidad de un único acusado ahora avanza sobre quienes pudieron haber colaborado después del crimen.
La detención de Soledad Andreani, propietaria del Ford Ka negro que aparece en el centro de varias medidas de prueba, marca ese cambio de etapa. Para la fiscalía, existen elementos suficientes para sospechar que el vehículo fue utilizado en una maniobra clave: el traslado del cuerpo de la adolescente hasta el descampado donde fue encontrado.
La mujer quedó imputada por encubrimiento agravado, la misma figura que alcanza a Osvaldo Fassetta, otro de los detenidos en la causa. Ambos aparecen en una zona distinta a la del presunto autor material. La discusión ya no gira únicamente alrededor de quién cometió el crimen, sino de quiénes pudieron ayudar a ocultarlo.
Ese punto resulta central para los investigadores. Las imágenes de cámaras de seguridad, los movimientos reconstruidos durante las horas posteriores a la desaparición y las declaraciones públicas realizadas por varios involucrados conforman un rompecabezas que todavía está lejos de completarse.
La situación de Andreani adquirió especial relevancia porque ella misma había explicado públicamente que prestó el automóvil a Claudio Barrelier, principal acusado del femicidio. También había intentado justificar distintos movimientos posteriores relacionados con el vehículo, aspectos que ahora forman parte del análisis judicial.
Con tres personas detenidas y un expediente bajo secreto de sumario, la causa ingresó en una fase donde la fiscalía busca determinar si existió una red de colaboraciones destinada a dificultar el hallazgo de Agostina o a encubrir lo ocurrido. Esa respuesta puede modificar de manera significativa la dimensión judicial del caso.


