Con un estratégico repliegue, pero con la decisión de mover todas sus fichas, Cambiemos definió su estrategia para lograr el objetivo mayor: la reelección del presidente Mauricio Macri.
Tal como adelantó Crónica, el Presidente les pidió a sus ministros comenzar a recorrer las provincias y visitar cuantas obras puedan, con el fin de multiplicar las apariciones y respaldar a los candidatos locales. Pese a eso, en los distritos protestan por lo bajo porque el oficialismo nacional decidió no financiar sus actividades proselitistas, y les ordenó hacer campaña con fondos propios.
Junto a los ministros del gabinete nacional, Macri también sumó a ese compromiso a la gobernadora bonaerense, María Eugenia Vidal. El jefe de gobierno porteño, Horacio Rodríguez Larreta, también habría dado el sí.
Las visitas de la gobernadora a otras provincias es considerada una fuerte señal hacia adentro y hacia afuera del oficialismo, para demostrar que las diferencias por el desdoblamiento de las elecciones quedaron atrás. Si bien las heridas todavía no cerraron, Vidal demostrará una vez más que es una soldado de Macri. Y quedará probado, dicen cerca suyo, que tiene una relevancia suprema, ya que no sólo vetaron la posibilidad de votar en un día distinto al de las presidenciales, sino que le pidieron apuntalar la imagen de los hombres del Presidente en otros distritos.
«Vidal trabaja para el Presidente. Quien frenó lo del desdoblamiento fue Marcos, pero nosotros vamos a seguir trabajando en unidad por su reelección. Y va a quedar claro que somos un equipo, y que ganamos o perdemos juntos», aseguraron desde La Plata a este diario.
Será, también, una forma de hacer campaña sin protagonismo de Macri, quien tendrá apariciones contadas hasta mediados de año, cuando lancen todos los misiles electorales en busca de su segundo mandato. La suerte de los aspirantes a gobernaciones, como ya se contó, quedará atada al trabajo que cada uno pueda lograr.



