En 10 segundos:
• Qué pasó: se difundió el ranking provincial de salarios formales netos.
• Qué cambia desde hoy: se consolida una brecha regional marcada entre sur y norte.
• A quién le pega: a trabajadores formales según su ubicación geográfica.
• Qué mirar ahora: si las subas que superaron al IPC reducen la desigualdad territorial.
Buenos Aires, 13 de febrero de 2026.
El último informe del Observatorio de Empleo y Dinámica Empresarial (OEDE) expuso una radiografía nítida del mapa salarial argentino: tres provincias superan los $2 millones de ingreso neto mensual promedio, mientras otras tres no alcanzan el millón. La brecha territorial no es nueva, pero los datos a septiembre de 2025 la vuelven a colocar en el centro del debate económico.
Neuquén encabeza el ranking con un salario neto promedio de $2.716.975. Detrás se ubican Santa Cruz con $2.625.596 y Chubut con $2.256.286. En los tres casos, la explotación de hidrocarburos y actividades extractivas explica buena parte del nivel de ingresos. La dinámica de Vaca Muerta y la actividad petrolera consolidaron a Neuquén como la provincia con mayor ingreso medio formal del país.
El contraste aparece en el extremo inferior de la tabla. Santiago del Estero registra un salario neto promedio de $939.471, seguido por Misiones con $964.811 y Tucumán con $983.566. La distancia entre el primer y el último puesto supera ampliamente el millón y medio de pesos, una diferencia que trasciende coyunturas y revela asimetrías estructurales.
En el segmento medio del ranking se ubican jurisdicciones de peso demográfico como Santa Fe y Córdoba. Santa Fe ocupa el noveno lugar con $1.344.213 netos, mientras Córdoba aparece en el puesto 12 con $1.249.236. Buenos Aires registra $1.460.358 y el Gran Buenos Aires $1.387.036, lo que refleja una dispersión interna dentro del mismo conglomerado.
La Ciudad Autónoma de Buenos Aires alcanza $1.783.231 y Tierra del Fuego se aproxima al umbral de los $2 millones con $1.957.050. La distribución geográfica confirma una tendencia persistente: las provincias patagónicas concentran los salarios más altos, mientras que el norte argentino exhibe los niveles más bajos.
El informe también permite observar la evolución interanual. Entre septiembre de 2024 y septiembre de 2025, el Índice de Precios al Consumidor acumuló una variación del 31,8%. En ese mismo período, casi todas las provincias registraron aumentos salariales superiores a ese porcentaje, con excepción de Santa Cruz (29,4%) y Chubut (30,3%).
Neuquén volvió a liderar, esta vez en crecimiento nominal, con una suba del 42,2%. Río Negro lo siguió con 41,5% y Santiago del Estero completó el podio con 41,3%. El dato es llamativo: la provincia con menor salario promedio mostró uno de los mayores incrementos interanuales.
La ausencia de correlación directa entre nivel de ingreso y ritmo de ajuste revela otra dimensión del problema. Provincias con salarios bajos pueden experimentar incrementos nominales elevados sin que eso implique cerrar la brecha con las jurisdicciones de mayores ingresos. El punto de partida sigue siendo determinante.
La dinámica productiva explica buena parte del fenómeno. Actividades extractivas y energéticas impulsan remuneraciones más altas en el sur. En el norte, economías menos diversificadas y menor presencia de sectores de alta productividad condicionan el promedio salarial.
El mapa salarial también incide en la capacidad de consumo regional. En provincias donde el ingreso medio supera los $2 millones, el impacto relativo de la canasta básica difiere del que enfrentan trabajadores con salarios inferiores al millón. Esa disparidad moldea patrones de consumo, mercado inmobiliario y dinámica comercial.
En términos macroeconómicos, el dato que destaca el informe es que los salarios formales, en promedio, superaron la inflación interanual. Sin embargo, esa recuperación no homogeneiza el territorio. Las diferencias estructurales persisten y dibujan un país fragmentado en términos de poder adquisitivo.
La pregunta que queda planteada es si el crecimiento de sectores estratégicos logrará irradiar hacia otras regiones o si la brecha territorial continuará ampliándose. El ranking salarial no solo ordena números: delimita un mapa productivo donde la geografía sigue siendo un factor determinante del ingreso.


