Fueron más de dos horas para la serie de fotografías. En esos 120 minutos largos, la charla amena.
Daiana Francezón, la rubia y Jaquelina Lezcano, la morena, dos bellas pasistas de los 78 integrantes de Carioca, la comparsa que tiene 50 años en Esperanza y que pertenece a un grande del norte esperancino, Juventud.
Cuentan los secretos del carnaval y de las actuaciones. La exposición pública, lo que dice la familia, el trabajo durante todo el año en fiestas institucionales, cumpleaños, casamientos, despedidas de solteros y hasta festejo de divorcios donde la batucada y un grupo de bailarinas dan su show.
Ríen con toda su juventud cuando por cuestiones de oficio durante el show en las noches del carnaval, Jaquelina tiene que «seducir» al director de la batucada. El problema es que es el novio de Daiana.
Es de tarde en la casa de Sonia Perren y se suman las bailarinas más adolescentes, Juliana Minotti y Abril Fernández.
Carioca tiene bailarinas que van desde los 14 años en adelante.
Junto a Sonia están más colaboradoras y entre todas nos cuentan que durante el año se hacen show, bingos, ventas a beneficio dado que, por citar un ejemplo, este año la inversión mínima es de 150 mil pesos.
Sumado al enorme capital de elementos que durante 50 años fue sumando la comparsa mítica de Esperanza.
Cada pluma vale entre 250 y 500 pesos si son de Faisán o amazonas. Después están las «chiquitas» que son de gallo que valen 8 pesos. Y hubo que comprar tres mil plumas.
Más los tres motivos especiales en parejas o unitarios que salen miles de pesos cada uno.
Pero no es sólo eso. Los estrás que se compran son todos de calidad. Cuestan 25 pesos los más pequeños. Un traje de una pasista sale 3 mil pesos sólo en estrás.
Vestir una pasista con todos sus elementos tiene un valor de siete mil pesos mínimo, más lo que se debe reponer tras las presentaciones.
Cuentan que en setiembre ya comienzan los ensayos de las batucadas y en diciembre, dos veces por semana los bailarines, que se hace, todos los días desde enero.
La resistencia física se ha hecho vital en los carnavales. Eso hace que sólo los jóvenes resistan, por ejemplo las chicas, bailar con tacos altísimos, dado que las «chatitas y las alpargatas, ya fueron, están out».
Otro tema interno de los carnavales son los traslados. Las comparsas se hacen menores en números porque cuesta miles de pesos los transportes, lo que las hace envidiables en los costos para los organizadores.
«Nos llamaron desde muchos lugares. Pueblos y ciudades donde los carnavales son multitudinarios. En algunos casos nos dificultan las distancias y los horarios, dado que no podemos estar en todos lados y en otras, los costos de los transportes. Es imposible aplicarlos a los dineros que disponen los organizadores» comentan.
Un hecho interesante de ver cómo trabajan los chicos y las chicas de Carioca, es que «en este año el motivo es Los Héroes de Malvinas». Los modelos los dibujamos nosotros. Cada estrás y cada lentejuela cocida -este año se ocupan 8 kilogramos de estas últimas- lo hacen las chicas y los chicos bailarines o de la batucada» nos dicen.
«Todo es normal, hasta que suenan los tambores. Ahí es como una magia que te lleva a bailar. Y no vez nada, no importa si hay cien o miles de personas, no importa siquiera si te miran o no, vos bailás porque no podés imperdirlo, las piernas y el cuerpo se te van solos. Es el carnaval» cuentan las chicas y les brillan los ojos de un modo diferente.
Abren y cierran
Este año Carioca abre los carnavales de San Agustín, en la noche del sábado 6 de febrero, que son siempre con miles de personas de toda la región y ya famosos.
Y no menos famosos los de Esperanza, que ese mismo sábado 6 tendrán a Carioca como cierre -también animan Marilú y Bella Flor, las otras dos comparsas esperancinas- y el domingo 7 el show de apertura será en los carnavales de Franck.
El lunes 8 viajan hasta Carlos Pellegrini para abrir los carnavales en esa localidad.
«Cuatro presentaciones en tres días requiere de una organización perfecta, pero además de una enorme energía en los bailarines.
En Carioca nadie se guarda nada. Siempre es a full, hasta que no quede una sola gota de energía: es Carioca» afirman las chicas y se les dibuja una sonrisa enorme.
La noche va cayendo en la ciudad. Las luces comienzan a encenderse. La batucada en Juventud comienza a sonar. Las chicas apuran el paso. En bicicletas, motos, automóviles, a pie, comienzan a llegar los jóvenes. Es hora del ensayo.
Llega el carnaval. Por una noche, todo se olvida. Sólo se es feliz.






