En 10 segundos:
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Qué pasó: Carlos Casares dejó la intervención del Enargas.
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Qué cambia desde hoy: el regulador queda sin conducción en la antesala del ente unificado gas-electricidad.
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A quién le pega: usuarios, distribuidoras, transportistas y la agenda tarifaria 2026.
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Qué mirar ahora: definición del nuevo directorio, cronograma tarifario y señales de estabilidad regulatoria.
Buenos Aires, enero de 2026.
La renuncia de Carlos Casares a la intervención del Enargas añadió una pieza clave a una secuencia de cambios que sacudió al Estado en menos de un día. Fue la quinta salida registrada en 24 horas y ocurrió en un punto delicado del calendario energético: con la unificación regulatoria a semanas de ponerse en marcha y con el invierno en el horizonte inmediato de las tarifas de gas.
En su carta de dimisión, Casares enumeró 21 hitos de gestión y dejó una frase central para leer el episodio: reconoció no haber satisfecho las expectativas del cargo ni contar ya con la confianza necesaria para continuar. El mensaje fue directo y, a la vez, revelador del clima interno que rodea el proceso de reordenamiento del área.
El movimiento tiene un trasfondo institucional concreto. A partir del 1 de marzo de 2026 está previsto que Enargas y el ENRE sean absorbidos por el Ente Nacional Regulador del Gas y de la Electricidad, un organismo unificado. Casares expresó sorpresa por no haber sido convocado al directorio del nuevo ente pese a haberse presentado al concurso público de antecedentes. La salida, así, se produjo antes de la transición formal.
Casares ocupaba la intervención desde enero de 2024 y había integrado, desde 2023, el equipo que delineó la política energética de La Libertad Avanza y el capítulo correspondiente de la Ley de Bases. Durante su gestión se aplicó la Adecuación Tarifaria Transitoria para transporte y distribución, se avanzó con la Revisión Quinquenal Tarifaria 2025-2030 y se regularizaron mecanismos como el traslado del precio del gas en tarifa mediante Diferencias Diarias Acumuladas.
El balance que dejó en su renuncia también incluyó cambios operativos: reducción del plantel de 707 a 516 trabajadores, actualización sistemática de multas, regularización de subdistribuidores y gestión de autorizaciones para asegurar abastecimiento domiciliario. En paralelo, el organismo retomó su participación en la Asociación de Reguladores Iberoamericanos de Energía y publicó una agenda regulatoria para transparentar expedientes y avances.
Sin embargo, la acumulación de medidas técnicas no alcanzó para sostener la conducción. La renuncia se produjo en simultáneo con cambios en Transporte, Trenes Argentinos Operaciones, Trenes Argentinos Infraestructura y la Unidad de Información Financiera. El patrón sugiere una etapa de redefiniciones más amplia, con impacto directo en áreas sensibles para la vida cotidiana.
Para el sistema energético, la señal es doble. Por un lado, el proceso de unificación avanza y redefine reglas y liderazgos. Por otro, la salida del interventor introduce ruido en un momento en el que usuarios y empresas miran el cuadro tarifario 2026 y las inversiones necesarias para el invierno.
La agenda inmediata queda abierta. La designación del nuevo directorio del ente unificado, la continuidad de la revisión tarifaria y la coordinación con la Secretaría de Energía serán determinantes para despejar incertidumbres. En un sector donde la previsibilidad regula decisiones de consumo e inversión, cada movimiento institucional pesa.
La renuncia de Casares no clausura un ciclo; lo acelera. Marca el cierre anticipado de una etapa de intervención y deja en primer plano la pregunta central del proceso: cómo se ordena la transición regulatoria sin trasladar inestabilidad a tarifas y servicios. Esa respuesta, más que los 21 puntos de una gestión, es la que el sistema espera en las próximas semanas.


