Bajo Bragado: una obra silenciosa que redefine el mapa hídrico y productivo del centro-sur santafesino

A veces, las transformaciones no se anuncian con estridencias, sino con retroexcavadoras. Es el caso del canal Bajo Bragado, una obra de ingeniería hídrica que, sin ostentaciones, promete modificar profundamente la dinámica de escurrimiento en más de 2.800 hectáreas del centro-sur de Santa Fe. Tras más de una década de intentos fallidos, las máquinas comenzaron a trabajar en una zona donde las lluvias intensas convertían los campos en espejos de agua sin salida.

Con una extensión proyectada de 11 kilómetros, el canal conectará la traza natural del Bajo Bragado con el canal Larrechea, hasta alcanzar la Ruta Provincial N°6. Según detalló el ministro de Obras Públicas, Lisandro Enrico, el objetivo es claro: acelerar el drenaje superficial y reducir los tiempos de anegamiento en una de las regiones productivas más activas del corredor que une Matilde, San Carlos Sud y Desvío Arijón.

El proyecto, además de su traza principal, contempla la construcción de ocho alcantarillas —seis de tubos con cabezales y alas, y dos de regulación—, para amortiguar el escurrimiento hacia aguas abajo. En total, la excavación requerirá el movimiento de más de 11.500 metros cúbicos de tierra, una cifra significativa si se considera el impacto a escala local.

“La zona del Bajo Bragado tiene una pendiente mínima y un escurrimiento naturalmente lento. Cualquier exceso hídrico encuentra ahí un cuello de botella. Esta canalización no solo agiliza ese proceso, sino que libera presión sobre el canal Larrechea, que ya recibe aportes de más de 100.000 hectáreas”, explicó Nicolás Mijich, secretario de Recursos Hídricos de la provincia.

Pero la obra excede lo hidráulico. En términos concretos, se trata de una intervención estructural en el corazón productivo santafesino, con impacto directo sobre tambos, explotaciones ganaderas y agrícolas. También apunta a resolver un reclamo histórico: la transitabilidad rural durante las épocas de lluvias intensas.

El Bajo Bragado no es un río, ni un arroyo. Es parte de un sistema de bajos encadenados que atraviesan los departamentos San Jerónimo y Las Colonias, y que durante años han condicionado el rendimiento y la logística de una zona con alta concentración de producción primaria.

Con esta obra, la provincia no solo drena agua: desbloquea una promesa de desarrollo postergado. En tiempos de obras visibles y gestos de alto impacto simbólico, el canal Bajo Bragado representa otra cosa: una apuesta silenciosa por lo que se necesita, aunque no siempre se ve.

 

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