Cien calles de tierra en Santa Fe serán convertidas en ripio: el plan de reconstrucción vial avanza en los barrios postergados

En una ciudad marcada por años de desigualdad en infraestructura vial, el intendente Juan Pablo Poletti anunció un nuevo paso en su plan de reconstrucción urbana: cien calles de tierra de los barrios del norte y oeste de la capital santafesina serán convertidas en ripio, mediante una inversión de $568 millones. La medida busca mejorar la transitabilidad, especialmente en zonas históricamente relegadas del mapa de obras públicas.

La iniciativa se enmarca dentro de la Licitación Pública N°11/2025, que contempla la colocación de estabilizado pétreo sobre calles de tierra con un espesor de 5 cm, un trabajo que incluye apertura de caja, perfilado, limpieza y preparación del suelo para facilitar el escurrimiento. Tres empresas presentaron ofertas para ejecutar las tareas, con presupuestos que oscilaron entre los $418 y $667 millones.

“La idea es simple: permitir que quienes viven en calles de tierra puedan salir de sus casas un día de lluvia sin que eso se transforme en una odisea”, explicó el intendente. “Esto es lo que llamamos el plan integral de bacheo, pero con una mirada puesta en quienes más lo necesitan”.

Los barrios beneficiados en esta etapa serán Liceo Norte, Los Ángeles, Pompeya, Cabaña Leiva, Los Hornos, Villa Hipódromo, Santa Rita y Policial, sectores que arrastran carencias estructurales desde hace décadas. El objetivo oficial es alcanzar una red vial más segura y accesible, integrando estas zonas a la lógica urbana y facilitando el acceso a escuelas, centros de salud y espacios públicos.

La estrategia de Poletti no es menor en términos políticos. La eliminación del “impuesto al bache” —una de sus promesas de campaña— vino acompañada por un aumento de las inversiones: más de $3.500 millones ya fueron destinados a obras de bacheo, tanto de asfalto y hormigón como de ripio. En palabras del mandatario, “el mensaje es claro: menos carga para los vecinos, más obras concretas para los barrios”.

Eduardo Rudi, secretario de Desarrollo Urbano, subrayó que las obras estarán en línea con un plan de accesibilidad más amplio: “Se eligieron los barrios con criterios de urgencia. Las lluvias recientes agravaron situaciones que ya eran críticas. Queremos resolverlas rápido y bien”.

Las obras tendrán una duración estimada de 60 días, aunque se espera que los plazos puedan extenderse por condiciones climáticas. La supervisión quedará a cargo del municipio, que promete control de ejecución y transparencia, en un contexto nacional donde la obra pública se encuentra bajo tensión por ajustes presupuestarios y disputas de modelo.

En medio de ese panorama, Santa Fe ensaya un modelo de urbanismo de base, donde cada calle de ripio puede leerse como un puente —modesto pero necesario— entre la política y la vida cotidiana. Un recordatorio de que en las periferias urbanas, lo elemental —salir de casa sin embarrarse— aún es un derecho por conquistar.

 

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