El Niño gana fuerza y Santa Fe entra en una etapa con más lluvias: el alerta ya apunta a la primavera

En 10 segundos
Qué pasó: un informe semestral anticipa que El Niño se consolidará durante los próximos meses.

Qué cambia desde hoy: aumentan las probabilidades de lluvias superiores a lo normal desde agosto.

A quién le pega: a ciudades, productores, organismos de protección civil y localidades costeras.

Qué mirar ahora: la evolución de las tormentas durante la primavera y el comportamiento del río Paraná.

Santa Fe, 13 de julio de 2026. Después de varios meses marcados por la incertidumbre climática, los modelos empiezan a converger sobre un escenario con mayor consistencia. El fenómeno El Niño avanza sobre el Pacífico ecuatorial y las proyecciones ubican a la provincia de Santa Fe frente a un semestre con una dinámica atmosférica diferente a la observada durante gran parte del último año.

El dato adquiere relevancia porque junio ya dejó una señal concreta. En la capital provincial cayeron 77,9 milímetros de lluvia cuando el promedio esperado rondaba entre 60 y 70 milímetros. Además, el ingreso anticipado de una masa de aire polar modificó el comportamiento térmico previsto y dejó temperaturas inferiores a los registros históricos.

Julio todavía se perfila como un mes relativamente estable. El informe prevé un leve déficit de precipitaciones durante buena parte de la provincia, aunque las lluvias tenderían a concentrarse en la segunda mitad del mes, lo que permitiría cerrar cerca de los valores normales.

La verdadera transición comenzaría desde agosto. El Centro de Monitoreo Meteorológico y Climático SAT sostiene que el calentamiento sostenido del océano Pacífico ya ubica al sistema climático en fase El Niño y que existe una probabilidad cercana al 83% de que alcance una intensidad fuerte durante el verano.

Como los efectos sobre el centro-este argentino suelen manifestarse varias semanas después del calentamiento del Pacífico, el organismo considera probable que la primavera, el verano e incluso parte del otoño presenten lluvias por encima de los promedios habituales.

El panorama encuentra otro factor de respaldo en el Atlántico Sur, donde las aguas superficiales mantienen temperaturas superiores a las normales. Esa condición favorece el ingreso de humedad hacia el centro del país y aumenta la disponibilidad de energía para el desarrollo de tormentas de mayor intensidad.

El resultado esperado combina varios fenómenos. Se proyecta una mayor frecuencia de tormentas fuertes, episodios de precipitaciones persistentes asociados a bloqueos atmosféricos y alternancia con períodos secos según la posición de los sistemas de alta presión. Al mismo tiempo, el incremento de las lluvias en el noreste argentino y en las cuencas del sur de Brasil y Paraguay podría traducirse en una recuperación significativa del nivel del río Paraná desde la primavera.

Las temperaturas, en cambio, mostrarían un comportamiento más moderado. El informe proyecta valores levemente superiores a los normales durante gran parte del semestre, aunque octubre, diciembre y enero podrían registrar promedios cercanos a la media histórica debido al aumento previsto de la nubosidad y las precipitaciones.

Más que un pronóstico puntual, el escenario describe un cambio de régimen climático. Si las proyecciones se consolidan durante las próximas semanas, Santa Fe ingresará en un período donde la planificación frente a lluvias intensas volverá a ocupar un lugar central para ciudades, infraestructura y producción.

 

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