En 10 segundos:
Qué pasó: el municipio intensificó la limpieza de desagües y la ampliación de bocas de tormenta
Qué cambia desde hoy: los trabajos avanzan en barrio Mitre y continuarán por el resto de la ciudad
A quién le pega: a vecinos, comerciantes y conductores expuestos a posibles anegamientos
Qué mirar ahora: la capacidad efectiva del sistema durante los próximos episodios de lluvia intensa
San Lorenzo, 17 de julio de 2026. El margen de maniobra frente a una lluvia intensa se construye durante los días secos. Con esa lógica, San Lorenzo aceleró el mantenimiento de su infraestructura pluvial antes de que las precipitaciones previstas para los próximos meses sometan al sistema a una mayor exigencia.
La Secretaría de Obras y Servicios Públicos completó intervenciones en Villa Felisa, Mariano Moreno y José Hernández. Las cuadrillas trabajan actualmente en barrio Mitre y el cronograma continuará hasta alcanzar la totalidad de los barrios.
El operativo combina la limpieza integral de los conductos con la ampliación de bocas de tormenta. La primera tarea recupera capacidad de circulación dentro de la red; la segunda permite captar un mayor volumen de agua desde la calle y acelerar su ingreso al sistema.
El comunicado municipal habló de una posible llegada de El Niño. La actualización climática vigente ubica al fenómeno en una fase ya establecida. El Servicio Meteorológico Nacional informó el 1.º de julio que las condiciones oceánicas y atmosféricas son consistentes con El Niño y estimó una probabilidad cercana al 100% de continuidad durante el trimestre julio-agosto-septiembre.
La perspectiva se intensifica hacia fin de año. El Centro de Predicción Climática de Estados Unidos proyectó un 97% de probabilidad de persistencia hasta comienzos del otoño austral de 2027 y calculó un 81% de posibilidades de que alcance una intensidad muy fuerte entre octubre y diciembre.
La fuerza global del fenómeno aumenta la probabilidad de determinados patrones climáticos. El comportamiento concreto de las lluvias sobre San Lorenzo dependerá también de condiciones regionales y atmosféricas de menor escala.
Las nuevas tareas se apoyan en obras ejecutadas durante los últimos años, entre ellas la construcción de conductos pluviales y sistemas de drenaje en distintos sectores. La limpieza actual busca recuperar el rendimiento de esa infraestructura y evitar que la acumulación de sedimentos reduzca su capacidad.
La prueba decisiva llegará con las próximas tormentas. La continuidad del cronograma, el estado de las bocas de captación y la velocidad con la que el agua abandone las calles mostrarán cuánto fortaleció San Lorenzo su respuesta frente al nuevo escenario climático.


