Mientras el invierno santafesino avanza con su ritmo quieto, este domingo se pone en marcha un acto fundamental para la vida democrática de la provincia: más de 2,8 millones de ciudadanos están habilitados para votar en las elecciones generales municipales y comunales. Pero, a diferencia de otros tiempos, el clima que rodea al proceso no es de fiesta cívica sino de interrogantes. El principal: ¿cuánta gente decidirá participar?
Las urnas se abrieron a las 8 de la mañana y permanecerán habilitadas hasta las 18. En total, se habilitaron 1.458 locales de votación, con más de 8.400 mesas, distribuidas en las 365 localidades del territorio santafesino. Se eligen 19 intendentes, 337 concejales, 1.188 miembros comunales y 900 contralores de cuentas.
En las dos principales ciudades, Santa Fe y Rosario, la atención estará puesta en la renovación parcial de sus concejos municipales. En la capital, seis listas buscan ocupar las ocho bancas en disputa; en Rosario, siete listas compiten por 13 escaños. Las boletas únicas ya definidas muestran la fragmentación política y la emergencia de nuevas figuras, entre ellas representantes de La Libertad Avanza, que hace su debut electoral local.
Pero los comicios también se juegan en otra dimensión: la participación ciudadana. En las PASO del 13 de abril, la concurrencia fue del 55,4%, el nivel más bajo desde el regreso de la democracia en 1983. Aquel dato encendió las alarmas de todos los espacios políticos y volvió a instalar una pregunta incómoda: ¿qué pasa cuando votar ya no parece una prioridad?
Este domingo no solo está en juego la composición de concejos y comisiones. También se pondrá a prueba la solidez de un contrato social basado en la representación, el voto y el involucramiento ciudadano. Las elecciones son locales, pero el mensaje que dejen puede tener eco en todo el país.
Entre apellidos que repiten, partidos que se reinventan y liderazgos que buscan validación, los ojos están puestos en una variable decisiva: la voluntad de la ciudadanía de hacerse presente.


