En 10 segundos:
Qué pasó: presentaron una ley para prohibir energizantes a menores en Santa Fe.
Qué cambia desde hoy: el debate pasa al Senado provincial.
A quién le pega: a comercios, kioscos, supermercados, escuelas, eventos y plataformas online.
Qué mirar ahora: si la Legislatura avanza con controles, sanciones y campañas de prevención.
Santa Fe, 17 de junio de 2026. El consumo de energizantes dejó de ser una escena de boliche o estación de servicio. Hoy aparece en kioscos, escuelas, entrenamientos, noches de estudio y rutinas adolescentes atravesadas por pantallas, poco sueño y productos de acceso fácil.
Sobre ese punto trabaja el proyecto presentado en el Senado de Santa Fe por Ciro Seisas, senador por el departamento Rosario. La iniciativa propone prohibir en toda la provincia la venta, suministro y distribución de bebidas energizantes a menores de 18 años.
La restricción alcanzaría a comercios, kioscos, supermercados, estaciones de servicio, locales bailables, eventos masivos y plataformas de venta online. También impediría la comercialización dentro de establecimientos educativos públicos y privados, y en actividades deportivas, recreativas o escolares organizadas por esas instituciones.
El proyecto incorpora obligaciones concretas para los puntos de venta: cartelería informativa, separación de estos productos respecto de bebidas analcohólicas tradicionales y restricciones a la publicidad dirigida a niños y adolescentes.
El esquema de control prevé multas económicas, decomiso de mercadería y clausuras temporarias para quienes incumplan la norma. La discusión, entonces, no queda limitada al consumo individual. Entra de lleno en la responsabilidad de comercios, instituciones y Estado.
En los fundamentos, Seisas marca una contradicción sanitaria: los envases ya advierten sobre el uso en menores, pero la compra permanece habilitada sin restricciones efectivas. El proyecto cita advertencias de organismos internacionales sobre posibles efectos en niños y adolescentes, entre ellos trastornos del sueño, ansiedad, irritabilidad, aumento de la presión arterial y alteraciones cardiovasculares.
La nutricionista Virginia Yódice respaldó la iniciativa y puso el foco en el entorno. Señaló que la salud también depende de las condiciones que facilitan o dificultan buenas decisiones, especialmente cuando se trata de chicos y adolescentes.
El punto más sensible combina dos hábitos extendidos: alto consumo de azúcar y presencia de estimulantes como cafeína y taurina. En adolescentes con descanso deteriorado por celulares, videojuegos y conexión nocturna, el energizante puede reforzar una dinámica que ya aparece en consultas profesionales.
El Senado tendrá ahora que definir si convierte esa preocupación sanitaria en una regla provincial. La discusión pondrá a prueba el alcance real de los controles y la voluntad política para regular un consumo cada vez más normalizado.


