Santa Fe amanece con precios que parecen escalar sin freno. Distribuidores y mayoristas en toda la provincia miran la pizarra y se agarran la cabeza: algunos productos ya subieron entre un 10% y un 20% en cuestión de días. ¿El motivo? La incertidumbre económica que no da respiro.
“No tenemos referencia clara de costos, ni sabemos qué va a pasar la semana que viene”, confiesan desde uno de los grandes mayoristas de la ciudad. Los proveedores empiezan a remarcar a diario, y cada punto porcentual que se suma termina pegando en el bolsillo de la gente.
En plena temporada de remarcaciones, las mercaderías esenciales se disparan y los clientes desconfían de comprar en grandes cantidades. Al final, todos pierden: los que venden dudan de cuánto pedir, y los que compran no saben si conviene esperar o llevar ya.
Mientras tanto, el desconcierto se instala en góndolas y depósitos. “Nadie quiere stockearse demasiado por miedo a las fluctuaciones”, repiten desde el sector. Y en esta suerte de juego de la silla, la pregunta es la misma para todos: ¿cuánto más podrán soportar la escalada de precios sin un rumbo económico claro?


