En el norte del departamento Las Colonias, un pequeño puente amenaza con convertirse en símbolo de una deuda estructural. La Ruta Provincial N.º 69s, a la altura del arroyo Cululú, cuenta con una estructura en estado crítico. Tanto, que la propia Comuna de La Pelada pidió públicamente a vecinos y productores evitar el paso por razones de seguridad.
El pedido no es nuevo. Pero esta vez llegó con una advertencia explícita: el puente podría colapsar. Y con él, la paciencia de una comunidad que espera desde hace más de 20 años una solución definitiva.
“Sabido es que la estructura está en situación de virtual colapso”, alertaron las autoridades comunales. La única garantía de paso, hasta hace poco, era un puente Bailey que permitía la circulación de vehículos livianos. Hoy, ni siquiera eso parece suficiente.
Dos décadas de reclamos sin respuesta
El primer reclamo formal ante la Dirección Provincial de Vialidad (DPV) data del año 2001. Desde entonces, la Comuna insistió con presentaciones periódicas —las más recientes en 2024 y 2025— pidiendo la construcción de un nuevo puente. Recién tras esas últimas gestiones, la DPV realizó un nuevo relevamiento técnico para evaluar el estado actual de la estructura.
Ese relevamiento, según fuentes comunales, ya fue completado. Pero aún no hay decisiones oficiales. La espera se prolonga mientras el deterioro avanza. Y mientras tanto, quienes transitan por allí todos los días —transportistas, vecinos, trabajadores rurales— lo hacen a ciegas, confiando en una estructura que ya no garantiza nada.
Riesgo real, soluciones demoradas
En zonas rurales como La Pelada, donde la conectividad depende de rutas secundarias, el estado de los puentes define mucho más que la movilidad. Define si los productores pueden sacar su cosecha, si una ambulancia puede llegar, si una escuela recibe a sus alumnos a tiempo. El puente del Cululú no es un caso aislado: es una alerta que atraviesa a toda la infraestructura caminera santafesina.
El reclamo de la Comuna no busca confrontar, sino evitar una tragedia. “Pedimos prudencia a quienes habitualmente transitan por esa ruta, hasta tanto se logre una solución parcial o definitiva a esta crónica situación”, señalaron.
A la espera de una respuesta de Vialidad Provincial, el puente sigue ahí. Sosteniéndose apenas. Como metáfora de un problema viejo, que por no resolverse a tiempo, ahora representa un riesgo tangible.


