En 10 segundos:
Qué pasó: murió Rubén Rada, presidente de la Federación de Veteranos de Guerra de Malvinas de Santa Fe.
Qué cambia desde hoy: los excombatientes pierden a uno de sus principales representantes provinciales.
A quién le pega: a veteranos, organizaciones malvineras y comunidades educativas.
Qué mirar ahora: la continuidad institucional de la Federación y los detalles del velatorio en Rosario.
Rosario, 18 de julio de 2026. Una generación de alumnos santafesinos conoció Malvinas a través de la voz de Rubén Rada. Hablaba desde la experiencia del soldado, con la responsabilidad de quien había convertido aquella guerra en una tarea pública para toda la vida.
Rada murió este sábado a los 63 años. Presidía la Federación de Veteranos de Guerra de Malvinas de Santa Fe y residía en la ciudad bonaerense de Azul. Sus restos serán trasladados a Rosario, su ciudad natal, para ser velados.
Nacido en 1962, integró el Regimiento de Infantería 4 y combatió en las islas durante 1982. El regreso al continente abrió otra batalla: conseguir reconocimiento, organizar a los excombatientes y recuperar una guerra que había quedado encerrada bajo años de silencio social.
Con la recuperación democrática, Rada se convirtió en uno de los dirigentes centrales del movimiento de veteranos santafesinos. Su tarea reunió gestiones ante organismos públicos, defensa de derechos, actividades institucionales y una presencia constante en escuelas de toda la provincia.
Su intervención pública sostuvo una distinción decisiva. La soberanía argentina sobre las islas conservaba plena legitimidad histórica; la dictadura cargaba con la responsabilidad política del conflicto, las violaciones a los derechos humanos y los abusos padecidos por numerosos conscriptos.
Esa mirada permitió rescatar la experiencia de los soldados de cualquier intento de apropiación autoritaria. Rada defendía una memoria capaz de reconocer el coraje de quienes combatieron, denunciar los tormentos sufridos y mantener vigente la vía diplomática para recuperar las islas.
La remalvinización fue el centro de ese trabajo. En cada acto del 2 de Abril, charla escolar o encuentro institucional, buscaba trasladar la causa hacia las generaciones que conocieron la guerra únicamente a través de libros, fotografías y testimonios.
Las aulas ocupaban un lugar estratégico. Allí encontraba preguntas, respeto y una forma concreta de asegurar continuidad. La memoria adquiría voz, rostro y experiencia frente a estudiantes nacidos décadas después del conflicto.
Como presidente de la Federación provincial, articuló a centros de excombatientes distribuidos por Santa Fe y llevó sus reclamos ante distintos niveles del Estado. Su figura representaba una trayectoria construida desde la guerra, la organización colectiva y la defensa permanente de la soberanía.
Su muerte abre un relevo inevitable entre los protagonistas directos de 1982 y las instituciones encargadas de preservar su legado. Escuelas, organizaciones de veteranos y organismos públicos reciben ahora una responsabilidad que Rada sostuvo durante cuatro décadas.
Rubén Rada dedicó su vida civil a mantener Malvinas en presente.


