Rincón: un chico manipuló una munición policial, la detonó y terminó internado

En 10 segundos:
Qué pasó: un adolescente de 13 años resultó herido al manipular un cartucho calibre 9 milímetros.
Qué cambia desde hoy: el caso pasó de un accidente doméstico a una investigación sobre la guarda de municiones oficiales.
A quién le pega: a la familia, a la fuerza policial y a los controles internos sobre armas reglamentarias.
Qué mirar ahora: las pericias y el sumario que definirán si hubo fallas en la custodia del material.

San José del Rincón, 1 de junio de 2026. El punto más delicado del episodio aparece antes de la explosión: un menor logró acceder a material balístico oficial dentro de una vivienda.

Un adolescente de 13 años sufrió lesiones en una mano y en el rostro tras manipular un cartucho calibre 9 milímetros que pertenecía al arma reglamentaria de su madre, una subinspectora de la Policía de Santa Fe que presta servicio en el Comando Radioeléctrico de la Costa.

El hecho ocurrió en una casa de San José del Rincón y fue informado cerca de las 22, cuando personal de la Comisaría 14ta. acudió al Samco local luego de una comunicación del efector de salud.

Según el relato inicial, la mujer estaba preparando la cena cuando escuchó una explosión en el exterior de la vivienda. Al salir, encontró a su hijo con sangre en el rostro y lesiones visibles.

El propio adolescente habría contado que tomó el cartucho de un cajón de una cómoda y comenzó a manipularlo con una pinza y una tenaza. En esas circunstancias se produjo la detonación.

El chico recibió las primeras curaciones en el Samco de Rincón y luego fue derivado al Hospital de Niños de Santa Fe para una evaluación más completa. De acuerdo con las primeras referencias médicas, estaba fuera de peligro, aunque quedó bajo observación por las heridas provocadas por esquirlas y por la onda expansiva.

La fiscalía ordenó una requisa en la vivienda, el secuestro preventivo del arma reglamentaria, la incautación de municiones y la intervención de peritos. En paralelo, la fuerza inició un sumario administrativo para establecer si la agente cumplía con las normas de guarda y custodia del armamento oficial.

La investigación ahora queda concentrada en una pregunta concreta: cómo llegó ese cartucho a manos de un chico de 13 años.

El episodio expone una zona sensible del uso de armas reglamentarias fuera del servicio. Cuando el material balístico ingresa al ámbito doméstico, la custodia deja de ser una formalidad interna y se convierte en una condición básica de seguridad familiar.

Lo ocurrido en Rincón terminó sin una consecuencia irreversible. La investigación deberá determinar si hubo una falla individual, un descuido en la guarda o un incumplimiento de protocolo en una cadena de cuidado que quedó bajo sospecha desde el primer estruendo.

 

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