En 10 segundos:
• Qué pasó: Rosario abrió la convocatoria “3NTR3” desde el Cultural Fontanarrosa.
• Qué cambia desde hoy: artistas y colectivos pueden postular proyectos en tres categorías.
• A quién le pega: a la comunidad creativa local y a la programación cultural 2026.
• Qué mirar ahora: el tipo de propuestas que ingresen y cómo se integren a la agenda pública.
Rosario, 13 de febrero de 2026.
La Municipalidad de Rosario abrió una convocatoria pública que redefine el rol del Cultural Fontanarrosa como espacio de producción y no solo de exhibición. El programa “3NTR3”, impulsado por la Secretaría de Cultura y Educación, invita a artistas, profesionales de la cultura y agentes creativos a presentar proyectos hasta el 23 de febrero con el objetivo de integrarlos a una plataforma institucional que promueve cruces, circulación y diálogo con la ciudad.
La iniciativa no se presenta como un festival ni como un ciclo cerrado, sino como un dispositivo de articulación. La apuesta es habilitar un espacio donde distintas disciplinas y trayectorias puedan encontrarse, compartir procesos y proyectar obras en un entorno que combina programación oficial con experimentación. En un contexto donde gran parte de la producción cultural se desarrolla en circuitos autogestionados o periféricos, el municipio propone un puente entre esas escenas y la infraestructura pública.
El programa se estructura en tres categorías. La primera está orientada a proyectos colectivos: eventos, encuentros, ciclos, festivales o propuestas curatoriales que requieran articulación entre actores. La segunda categoría se enfoca en la programación de prácticas artísticas en vivo, integrando música, teatro, danza, performance y otras expresiones escénicas a la agenda del Cultural Fontanarrosa. La tercera, denominada Formación | Programa POV, convoca a iniciativas de capacitación, investigación y transmisión de saberes, como talleres, cursos y residencias.
La decisión de segmentar la convocatoria en tres líneas revela una lectura sobre el ecosistema cultural local. Por un lado, reconoce la necesidad de fortalecer proyectos colectivos que superen la lógica individual. Por otro, busca nutrir la programación estable con producciones emergentes. Finalmente, incorpora la formación como dimensión estratégica, entendiendo que la sostenibilidad cultural no depende solo de la exhibición sino también de la construcción de capacidades.
El Cultural Fontanarrosa, ubicado en el centro de la ciudad, funciona desde hace años como uno de los nodos más visibles de la política cultural rosarina. Con “3NTR3”, ese edificio intenta asumir un rol más dinámico. La convocatoria no fija temáticas cerradas ni condiciona lenguajes específicos. En cambio, pone el foco en el cruce: disciplinas que dialogan, generaciones que se intersectan y escenas que se conectan.
La amplitud de disciplinas convocadas —música, artes visuales, artes escénicas, lenguajes digitales, videojuegos, diseño, audiovisuales, letras, fotografía, gestión cultural y producción independiente— muestra una expansión del concepto tradicional de cultura. La inclusión de gaming, tecnología y formatos digitales señala una adaptación a las transformaciones contemporáneas de la producción simbólica. La ciudad no solo convoca a sus artistas históricos, sino también a comunidades creativas que operan en territorios híbridos.
Desde el punto de vista institucional, la convocatoria funciona como herramienta de política pública. En lugar de definir de manera centralizada la programación anual, el municipio abre la agenda para que parte de su contenido surja de postulaciones externas. Ese movimiento redistribuye la capacidad de iniciativa y posiciona al Estado local como articulador más que como productor exclusivo.
La inscripción se realiza mediante formularios específicos para cada categoría. Las postulaciones serán evaluadas por el área correspondiente, que definirá qué proyectos integrarán la plataforma. Aunque la convocatoria tiene fecha de cierre clara, el impacto dependerá del volumen y la diversidad de propuestas que ingresen.
En términos políticos, “3NTR3” también responde a un escenario donde la cultura compite por recursos y visibilidad. La apertura de convocatorias transparentes se convierte en una forma de legitimar decisiones programáticas y de ampliar la base de actores vinculados a la gestión. Para el gobierno local, la cultura no es solo un área simbólica sino un componente del desarrollo urbano, la identidad y la economía creativa.
La pregunta que queda abierta es cómo se traducirá esta plataforma en programación concreta. Si logra articular escenas fragmentadas y generar nuevas redes de colaboración, el Cultural Fontanarrosa podría consolidarse como espacio de referencia para la experimentación y la producción local. Si, en cambio, la convocatoria se limita a integrar proyectos aislados sin continuidad, el impacto será más acotado.
El plazo hasta el 23 de febrero fija un horizonte inmediato. En ese lapso, la escena cultural rosarina deberá decidir si utiliza esta herramienta como oportunidad de expansión o la observa con distancia. La magnitud de la respuesta será, en definitiva, un indicador del estado actual del entramado creativo de la ciudad y de su relación con la política pública cultural.


