Con una hora de diferencia y en una secuencia de eventos inquietantes, dos colectivos urbanos de la línea 112 fueron objeto de ataques en la zona suroeste de Rosario durante la noche del pasado sábado. Los incidentes, ocurridos en inmediaciones del barrio La Cariñosa, pusieron en alerta a la comunidad y desencadenaron una rápida respuesta policial.
En el primer incidente, registrado alrededor de las 21:30 horas en la intersección de las avenidas Avellaneda y del Rosario, un grupo de individuos intentó abordar un colectivo con intenciones de robo. Sin embargo, la rápida acción de los conductores, que cerraron las puertas del vehículo, impidió que los agresores lograran su cometido. Ante la frustración, uno de los atacantes intentó disparar su arma, sin éxito, antes de huir del lugar.
Poco después, aproximadamente a las 22:30 horas y en el mismo sector, otro incidente alarmante tuvo lugar cuando un individuo armado trató de abordar otro colectivo de la misma línea. Una vez más, la pronta reacción del conductor evitó el acceso del agresor al vehículo, quien, en un acto desesperado, intentó disparar sin éxito antes de desaparecer en la oscuridad de la noche.
Estos eventos preocupantes ocurren apenas un día después de una serie de ataques incendiarios a 13 vehículos, donde también se dejaron mensajes amenazantes dirigidos a altos funcionarios de seguridad. En esta ocasión, un papel con una amenaza dirigida al gobernador Maximiliano Pullaro y al ministro de Seguridad Pablo Cococcioni fue arrojado al interior de uno de los colectivos.
Ante esta escalada de violencia, la comunidad rosarina se encuentra en estado de alerta, exigiendo respuestas efectivas por parte de las autoridades. Las investigaciones están en curso, pero la preocupación por la seguridad en la ciudad continúa en aumento.
Esta nueva ola de ataques pone de manifiesto la persistente vulnerabilidad de la ciudad ante la delincuencia, a pesar de los esfuerzos de las autoridades por garantizar la seguridad pública. La falta de resultados concretos y la sensación de inseguridad en la población reflejan una clara falencia en el plan de seguridad implementado hasta la fecha.


